Usar la política cambiaria para controlar la inflación sería muy peligroso, porque siempre que se quiso atacar los síntomas de esta enfermedad económica en lugar de tratar de modificar sus causas se terminó en un rotundo fracaso. El control del tipo de cambio debería aplicarse para promover la industrialización, pero no, como hace el Gobierno, para maquillar el aumento constante de los precios. Estas conclusiones, entre otras, surgieron de la conferencia ofrecida ayer por la Fundación Argentina Siglo 21 y titulada "El dólar y la inflación", en la que expusieron el candidato a senador por la UCR Rodolfo Terragno y el ex presidente del Banco Central Javier González Fraga, con la coordinación del ex secretario de Energía Daniel Montamat. "Necesitamos un tipo de cambio que posibilite la industrialización. Nuestra industria debe ser competitiva con sus exportaciones; pero no se puede usar el control cambiario para solucionar el problema de la inflación", opinó González Fraga. El economista mostró luego cómo hasta junio de 2011 el tipo de cambio en la Argentina se apreció a la par de otros países de la región, pero a partir de ahí el país quedó solo en esa apreciación. En medio de un panorama que, según estimaron los expositores, continuará siendo negro durante los próximos 1000 días del actual gobierno, se dibujó una posible alternativa para sortear con éxito este esquema inflacionario en el que, como dijo, Terragno, es fácil entrar pero muy difícil salir. González Fraga propuso mejorar gradualmente el atraso cambiario mediante una colocación de deuda moderada. Esto posibilitaría que, haciendo bien los deberes y volviendo a colocar deuda a razón de US$ 20.000 millones por año, se podría llegar a moderar paulatinamente el atraso cambiario. "Junto con esto debería encararse un recorte del gasto público, que de ninguna manera puede ser brusco, porque eso crearía una nueva oleada de pobreza", acotó González Fraga. Justamente es el gasto público desenfrenado, que el kirchnerismo elevó desde 26% en 2003 a 44% en 2012 (y que se financia con mayor presión tributaria), lo que, según el panel, provoca los desajustes que originan la inflación. Este gasto de por sí no es malo, pero sí es nocivo en el caso argentino, porque aquí lo que se hace es aumentar el poder de compra de la gente sin dar poder de producción a la economía. "Fogonea la demanda, pero no la oferta", sintetizó el ex presidente del BCRA. Parece difícil, comentó Terragno, que justo en un año electoral el Gobierno morigere el gasto, pero sería lo deseable si se quiere manejar la inflación. Una inflación que, como él mismo explicó, no se debe a causas externas sino propias de los desequilibrios macroeconómicos. En tanto, para demostrar que la inflación no es "importada", como ocurrió en los 70, durante la crisis del petróleo, Terragno exhibió gráficos que muestran que desde 2003 hasta 2013 los costos para el país han ido en baja, mientras los ingresos fueron en alza. En otras palabras, la tasa de interés interbancaria de los Estados Unidos pasó de 4,25 a 3,25% (en 1983 era de 11,16), mientras que en ese período el precio de la soja aumentó 167% y el del trigo, 145%. Estuvo claro para los expositores que la solución a este flagelo no puede venir exclusivamente de una devaluación, ya que esa medida de nada sirve si no se aplica además una política antiinflacionaria, que incluya metas de inflación, manejo ordenado de las expectativas de los actores económicos y recomposición del Indec. En tanto, diez años de gobierno kirchnerista han dejado a la Argentina ubicada entre los únicos 20 países en el mundo que tienen más de 20% de inflación anual. Es más, el país se posiciona 221 entre 224 naciones en un ranking que ordena de menor a mayor inflación. Sólo están peor en esa escala Congo, Venezuela y Bielorrusia. Principales definiciones- RODOLFO TERRAGNO
Precandidato a senador UCR "La inflación es nuestra, no es importada. Porque los costos han bajado y los ingresos han subido"
- J. GONZÁLEZ FRAGA
Ex presidente del BCRA "Necesitamos un tipo de cambio que posibilite la industrialización"
- DANIEL MONTAMAT
Ex secretario de Energía "Cuando se intentó atacar los síntomas de la inflación, y no las causas, se terminó en fracaso"
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