Sin embargo, en opinión de los analistas, uno de los datos más sorpresivos del informe del Balance Cambiario del Banco Central (BCRA) es el que muestra una contundente caída en la cantidad de dólares que ingresaron al país en concepto de préstamos del exterior a empresas e individuos versus un salto importante en la cantidad de dólares que salieron para cancelar los préstamos. En rigor, y a diferencia de lo que sucedió en 2011 cuando la entrada de dólares saldó u$s 4.520 millones (que deben ser liquidados en el Mercado Único y Libre de Cambios, MULC), en 2012 el saldo fue negativo en más de u$s 3.000 millones que salieron del país, lo que impactó en las cuentas del BCRA.
Con las restricciones al mercado cambiario se endurecieron las condiciones para endeudarse en el exterior ya que nadie ofrece préstamos en dólares si no está seguro que van a cancelarle ese mismo préstamo en dólares, señaló el economista Hernán Lacunza, de la consultora Empiria.
En opinión de los expertos, el Gobierno confiaba en que, con la defensa del superávit comercial mediante trabas a las importaciones y el cierre del grifo de salida de dólares por compras para atesoramiento y giro de utilidades, podría contener el exceso de demanda de divisas y frenar la caída de reservas.
La estrategia oficial adoleció de falta de enfoque sistémico, pues no previó las consecuencias no intencionadas de su accionar. Las trabas impuestas agilizaron la salida de divisas por aquellas vías que no pudo bloquear y frenó el ingreso de dólares por canales que antes del cepo los aportaban copiosamente, señaló en su informe el economista Federico Muñoz, del estudio Muñoz y Asociados.
Un recorrido de la serie muestra que en 2011, el ingreso de dólares por préstamos desde el exterior había registrado un nivel de u$s 14.016 millones mientras que por el mismo concepto desciende 38% en 2012 a u$s 8.720 millones. Del lado de los egresos, la salida de dólares para cancelar deuda pega un salto desde los u$s 9.496 millones registrados en 2011 hasta los u$s 11.817 millones de 2012.
Como la AFIP y el Banco Central sólo venden dólares al valor oficial para los casos de viajes al exterior y cancelar deudas contraídas en el extranjero, es lógico pensar que en un contexto como el que tuvo lugar en Argentina durante el año pasado, los empresarios en lugar de endeudarse, hayan preferido como única alternativa comprar algunos dólares para cancelar sus deudas lo antes posible, señaló Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica.
En opinión de los analistas consultados, era esperable una decisión de esta magnitud, ya que hoy las únicas dos ventanillas habilitadas para la compra de dólares a la cotización oficial resultan una tentación para poder cancelar los empréstitos que se hayan contraído en el extranjero.
En este sentido, sostienen que la decisión de endeudarse también resulta más compleja: quién sabe a qué valor va a estar el dólar el año próximo cuando tenga que comprarlo para devolver el dinero de mi préstamo, dijo Andrés Méndez, de AMF Consultora.
Otro dato que resulta relevante es el contexto económico. En opinión de Castiñeira, en 2011 teníamos una economía creciendo, con importaciones que en muchos casos ameritaban un endeudamiento para poder ser realizadas mientras que en 2012 la economía se estancó, las importaciones también se frenaron y con el cepo se cerraron las puertas del financiamiento.