Por MARIANO GORODISCH - Si usted es uno de esos argentinos que aprovecha los precios de temporada baja para viajar a Brasil, y la AFIP le dio el visto bueno para comprar reales, ni se moleste en ir a su banco de cabecera. Lo más probable es que no tengan stock disponible y lo deriven a una casa de cambio cercana. Así, el menos, se desprende del último informe cambiario del Bance Central, donde analiza la participación en los volúmenes operados durante el año pasado.
El 95% de las ventas de moneda extranjera en los bancos correspondió a dólares estadounidenses, mientras sólo el 4% fue para euros. El 1% restante fue para unas 55 monedas, entre las cuales se encuentran los uruguayos, chilenos y guaraníes, que por lo general son difíciles de conseguir, ya que a los bancos no les conviene tenerlos debido a la escasez de operaciones desde el cepo cambiario. Por lo tanto, este tipo de transacciones no les resulta rentable.
Por eso, sólo suelen tener esas monedas los bancos especializados en cambios, mientras otros sólo los tienen en sus casas matrices o en las filiales más importantes.
Es por eso que el gobierno habilitó a que los contribuyentes que hayan sido autorizados por la AFIP para adquirir divisas puedan hacer las operaciones en las casas de cambio en efectivo, sin necesidad de realizar una transferencia bancaria.
De hecho, la diferencia es notable con los bancos, ya que en las casas de cambio sólo el 78% de las transacciones fueron para dólares estadounidenses, el 12% para euros, el 7% para reales y el 3% para otras 32 monedas.
Las casas de cambio hicieron operaciones por u$s 1.854 millones durante todo el año pasado. Si se toman en cuenta sólo los días hábiles equivale a nada más que u$s 7 millones diarios. Como hay 60 casas de cambio (cada una de ellas cuenta con una o más sucursales), se puede decir que cada una vendió apenas más de u$s 100.000 por día.
Con respecto a la distribución de la operatoria con clientes por grupo de entidad en el acumulado del año, la banca privada extranjera centralizó el 61%, más que duplicando la de la banca privada nacional, que concentró el 28%, mientras la banca pública y las casas y agencias de cambio agruparon el 11% y el 1%, respectivamente. Consecuencia: cerraron cinco casas de cambio y se produjeron 1.000 despidos en el sector.