EL COSTO DE LA CANASTA BÁSICA PODRÍA SER 14% MENOR Por las dificultades en imponer la medida en la cadena de los lácteos, Economía piensa en desistir de la medida y compensar con una nueva reducción del impuesto al cheque. A pesar de que existe la voluntad política, las dificultades que plantea la rebaja del IVA para los alimentos básicos, en especial, su extensión para toda la cadena de los productos lácteos, podrían llevar a desistir de la medida, que sería compensada con una nueva reducción del impuesto al cheque.
Semanas atrás, representantes de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) presentaron una propuesta para la reducción de la alícuota del IVA sobre ciertos alimentos de la canasta básica ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En el organismo desconfían de que una eventual baja se traslade realmente a los consumidores, aunque los mayoristas y supermercados aseguran que están en condiciones de asumir el compromiso.
El argumento de mayoristas y supermercadistas es que es que con la medida podrían competir con los pequeños comercios, donde hay mayores niveles de evasión. "Los supermercados han perdido 9% de participación de mercado en tres años y necesitan recuperarse vía mejores precios", dijo un ejecutivo de una empresa alimenticia, que aseguró que "el Ministerio de Economía no tomará posición hasta que la AFIP se expida y el propio Lavagna pueda discutir la propuesta directamente con industriales de la alimentación y supermercadistas".
Sin embargo, trascendió que el mayor problema que plantea el proyecto son las diferencias entre la propuesta de la Copal y la que el Gobierno busca llevar a cabo. La primera propone una reducción de la alícuota para harinas, aceites, yerba y galletitas. La oficial, en cambio, pretende ser más abarcativa, incluyendo los lácteos.
En este punto es donde se traban las negociaciones. Actualmente la leche está exenta del IVA al consumidor final. Como las empresas no pueden trasladar el impuesto, acumulan un abultado crédito fiscal, que no están dispuestas a perder en caso que se reduzca o elimine la alícuota para toda la cadena.
Una decisión complicada
Es por eso que en Economía piensan en una rebaja del impuesto al cheque como alternativa. Pero se trata de una elección difícil, puesto que ambos tributos son distorsivos.
La baja del IVA tendría efectos distributivos, sin elevar la inflación. Un informe de SEL Consultores, del economista Ernesto Kritz, precisa que una reducción de la alícuota desde 21% hasta 10,5% en toda las etapas de la cadena de producción y comercialización del aceite común, la harina de trigo, el arroz, las galletitas y las pastas secas, así como la rebaja al 10,5% para las ventas intermedias del pan, cuya venta final ya está exenta, bajaría el costo de la canasta básica de $ 333,41 a $ 319,81 para una familia de cuatro personas.
En total, la rebaja para estos alimentos que representan menos del 30% del costo de la canasta, reduciría en 2,5% la brecha entre éste y los ingresos de los hogares indigentes, de 45% en la actualidad, al tiempo que mejoraría 0,5% la capacidad de gasto de todos los argentinos.
Por su parte, el impuesto al cheque significa un obstáculo para el crecimiento del sistema bancario, una menor cantidad de depósitos y, por lo tanto, una menor cantidad de dinero en la economía. Una reducción de la alícuota, sumada a la que dispuso el Gobierno en abril de este año de 1,2% a 1%, significaría eliminar esta ineficiencia, pero no tendría efectos directos sobre los sectores más pobres, excluidos del sistema bancario. |