El comentario sorprendió a varios de los periodistas que participaron ayer de una rueda de prensa en la que Echegaray difundió los datos de la recaudación. Sobre todo porque la experiencia de gran cantidad de personas que viajó al exterior -y pese a contar con ingresos declarados- es que la AFIP autorizó un monto muy inferior a 100 dólares diarios o directamente negó la autorización sin explicar siquiera las razones. O el importe se autorizó para el titular, sin tener en cuenta el número de personas que viaja en el grupo familiar.
Hubo también casos de personas que obtuvieron la autorización de la AFIP, pero luego no fue revalidada por esa entidad cuando el banco o casa de cambios solicitó la autorización on line para la venta. Otros obtuvieron el visto bueno para comprar las monedas de países limítrofes, pero como bancos o casas de cambio no disponían de esas divisas, debieron viajar sin concretar la compra.
Echegaray tampoco explicó cómo determina la AFIP que la cifra de 80 a 100 dólares es suficiente para consumir en el exterior. Más aún teniendo en cuenta la variedad del poder adquisitivo en los distintos países. Y es sabido que esos supuestos limites no se respetaron si el viajante debía o quería permanecer mucho tiempo en el exterior o en el caso de familias integradas con hijos menores.
Echegaray hizo estas declaraciones durante una conferencia de prensa donde anunció la recaudación impositiva de febrero que creció el 28,8%, en línea con las cifras de inflación calculadas por las consultoras y difundidas por el Congreso. Dio las cifras de suba nominal porque de lo contrario hubiera tenido que admitir que, en términos reales, la recaudación sigue estancada, a pesar de una mayor presión tributaria, en especial porque no se ajustó por la inflación el mínimo no imponible ni las escalas de Ganancias.
El funcionario también aprovechó la conferencia de prensa para criticar a las cerealeras: “Es el sector con mayor despliegue de planificación fiscal nociva y actos de evasión”, dijo. Y aseguró que se detectaron existencias por 4,2 millones de toneladas de soja, por encima de los 2 millones declaradas por las empresas.
Respecto del turismo, la preocupación oficial por frenar el drenaje de divisas está reflejada en los datos del balance cambiario de 2012 que publicó el Banco Central: por viajes y turismo ingresaron U$S 2.599 millones, cuando en 2011 habían ingresado 3.505 millones de dólares.
En tanto, la salida de divisas por viajes y turismo creció de U$S 3.171 millones en 2011 a U$S 5.584 millones. Fue porque, ante las restricciones a la venta de divisas y la inflación doméstica en dólares, más argentinos se volcaron al exterior, alentados por el subsidio implícito que representaba pagar los gastos en el exterior con tarjeta de crédito al tipo de cambio oficial. Aún con el recargo del 15% a cuenta de Ganancias, les resulta más barato que comprar divisas en el mercado paralelo.