Por MARÍA ELENA CANDIA - La batalla de los bancos contra el uso de efectivo en las pymes continúa. Y su solución está a mitad de camino. Aunque el 92% de las pequeñas y medianas empresas del país están bancarizadas, el efectivo aún representa el 53% de los medios de pagos que utilizan. Sin embargo, la penetración de los plásticos corporativos aumentó 150% en los últimos dos años.
Así lo reveló un estudio elaborado por Visa Internacional y la consultora América Economía, que destaca el crecimiento que tuvo la penetración de tarjetas empresariales en el sector desde 2010.
Se trata de la cuarta edición de Perspectivas de las MiPyMEs en Argentina y América Latina 2012, que se realiza en ocho países de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México y Perú) con el objetivo de analizar las necesidades básicas para el desarrollo del negocio, hábitos de pago y financiamiento de las pequeñas y medianas empresas. En esta oportunidad se entrevistaron un total de 1150 compañías del sector.
El estudio reflejó el aumento en la utilización de tarjetas corporativas en las MiPyMEs locales desde 2010, que era del 8% y hoy se ubica en 22%. Este dato demuestra una tendencia a la utilización de plásticos como medios de pago y solución de financiación, sostuvo Carlos Corominas de Visa Internacional.
Sin embargo, la informalidad en la que están sumidas la gran mayoría de estas empresas y su desconocimiento de los beneficios del sistema crediticio, se perfilan como los principales desafíos de las entidades financieras a la hora ofrecer tarjetas corporativas. Y deberán tener en cuenta otro dato: a los empresarios locales les cuesta vislumbrar el beneficio de separar los gastos personales de los gastos de la empresa. Mientras que, para el 83% de la región diferenciar las cuentas es importante, en Argentina sólo lo es para el 57% de los empresarios.
Frente a este comportamiento, Sebastián Martinez, jefe de negocios corporativos de Visa Argentina, reconoció que las Pymes todavía presentan barreras culturales en la adopción de nuevas tecnologías, a las que perciben como mucho más caras. Tal vez este factor también explique la naturaleza de la bancarización del sector. Traducido en números, del 100% de las empresas que tienen cuentas personales, el 87% también las destina para su negocio. Sólo el 56% tiene una cuenta corporativa y la mitad tiene una tarjeta con el mismo fin.
Este fenómeno se replica con las tarjetas de crédito personales.Los bancos de la región no tienen esquemas crediticios acorde a las grandes empresas: para una persona física es muy fácil conseguir una tarjeta personal. Sin embargo, si la misma persona regresa al banco en representación de una Pyme, el proceso será más complejo, por los requerimientos y la documentación que deberá presentar. Muchos optan por ir por la personal, es decir, por lo fácil, finalizó Corominas.