Por MARIANO GORODISCH - Estamos al borde de la asfixia. Vivimos un estado de desesperación permanente porque no llegamos a cubrir los costos. Si bien nos está yendo muy bien con la venta de servicios a distintos países, nos mata el hecho de tener que liquidar a un dólar oficial de $ 5, grafica el presidente de un firma tecnológica.
Ante este escenario, algunas compañías de tecnología, de diseño, de logística, estudios de abogados y de contadores que exportan servicios ya le encontraron la vuelta legal al asunto para poder traer dólares al tipo del contado con liquidación de $ 8. Para poder operar con este dólar, una de las opciones que tienen las exportadoras de servicios es la internacionalización de la compañía, lo que las habilita a ingresar las divisas bajo el concepto de dividendos a una cotización de $ 8 y sin infringir ninguna norma cambiaria.
En este caso, se exporta desde una empresa (subsidiaria de la local o cuyos dueños sean los mismos accionistas) estructurada en una jurisdicción que no sea considerada offshore ni para el gobierno argentino ni para los países con los que se realizan las operaciones comerciales. Uruguay puede ser una alternativa, aunque la contra es que armar una sociedad anónima allá cuesta u$s 6.000, más otros u$s 3.000 anuales de mantenimiento a partir del primer año.
En cambio, una SRL en el país vecino sale u$s 2.000 de base más otros u$s 2.000 anuales. Pero si el formato legal quiere hacerse bajo una SA, las otras dos opciones no off shore y baratas son Inglaterra o Delaware, situado en la costa este de los Estados Unidos. En ambas plazas, los costos son también de u$s 2.000 de base y otros u$s 2.000 de mantenimiento a partir del primer año.
El desconocimiento de la normativa cambiaria, complicada si las hay, está provocando que muchas empresas incurran en contingencias cambiarias, que tienen consecuencias penales.
Uno de los casos más usuales es ingresar divisas por el mercado de capitales (a través del contado con liquidación), cuando su origen es una exportación de bienes o servicios.
Muchas empresas creen que si brindan un servicio en el exterior y para un cliente también del exterior, la operación está exenta de la obligatoriedad de ingreso por el BCRA (y/o Mercado Único y Libre de Cambios).
Entonces, lo ingresan por el contado con liquidación, logrando un tipo de cambio 50% superior al oficial. Esta operación no es aceptada por el Banco Central como una liquidación y, por lo tanto, la empresa la tendrá pendiente. La solución puede resultar por demás gravosa, ya que deberá revertir la operación a un mucho mayor tipo de cambio, para luego liquidarla correctamente, siempre y cuando los tiempos legales lo permitan.
La desesperación de las empresas exportadoras por la asfixia financiera que les conlleva operar al dólar oficial, originada por la imposibilidad de trasladar el incremento de los costos locales a sus clientes del exterior (con el riesgo de perder mercados), sumado al desconocimiento de la normativa cambiaria y las implicancias que conlleva su incumplimiento, viene planteando serias dificultades a muchas empresas.
Se está dando una situación similar a la que existe en Venezuela, donde la gran mayoría de las empresas tienen graves faltas a la norma. Abogados venezolanos especializados en el tema hablan de que la única forma de solucionar esta situación es mediante un blanqueo general, sino miles de empresas (especialmente pymes) tendrán que cerrar, advierte Fernando Díaz, socio de FDI y especialista en el área.
Vía una internacionalización , quienes repatrían las divisas son los accionistas de la empresa del exterior, bajo el concepto de dividendos. Esto sí puede hacerse mediante el contado con liquidación.
Hay que tener cuidado porque es una operación que está al límite de la normativa. La operación de la empresa del exterior debe tener consistencia, o sea que una porción siginificativa de la generación del servicio debe estar verdaderamente radicada en el exterior. Sino podría ser objetada, alerta Díaz.
Con semejante diferencia cambiaria seguramente hay muchas empresas haciendo números y analizando la expatriación de sus directivos y empleados claves. Verónica Ferreyra, managing director de Interlatina.org, confirma esta teoría: Cada vez más pequeñas y medianas empresas nos solicitan asistencia para establecerse en los Estados Unidos, como así también para la tramitación de diferentes tipos de visa relacionados con la actividad comercial. La E-1 es una visa bastante útil para las pymes que importan vinos, ropa y artesanías.
La visa E-2 es para quienes quieren poner un negocio en los Estados Unidos, como pueden ser restaurantes, galerías de arte y agencias de viajes. La visa L-1, en tanto, es para profesionales que trabajan en una empresa en Argentina y quiere poner o trabajar en una sucursal en el país del Norte.