El dólar finalizó la semana con notables descensos frente al euro después de que las cifras de precios de producción reflejaran un inesperado descenso, lo que desató los comentarios en el mercado sobre la posibilidad de que la Reserva Federal fuera más cautelosa a la hora de volver a incrementar los tipos de interés en EEUU. El yen también se comportó a la baja después de que el Gobierno rebajara contra pronósticos sus estimaciones iniciales de crecimiento de la economía japonesa. El billete verde llegó a situarse incluso por encima de 1,23 dólares después de que se publicaran las cifras de precios de producción correspondientes al mes de agosto, que reflejaron un descenso del 0,1%. El dato sorprendió a los analistas, ya que en julio los precios de producción se elevaron una décima y ése precisamente era el comportamiento que los analistas esperaban en esta ocasión.
Las cifras avivaron el debate sobre la actitud que tomará la Reserva Federal en su próxima reunión, que se celebrará a finales del presente mes. La comparecencia del presidente del organismo emisor, Alan Greenspan, tampoco aclaró el panorama en este sentido, pese a ofrecer una visión optimista sobre el proceso de recuperación de la primera economía mundial.
Tras la publicación de las cifras de precios de producción, el dólar registró dos caídas en vertical que llevaron al billete verde a su mayor caída semanal en algo más de un mes. Tras superar la cota de 1,23 unidades por euro, el dólar logró moderara sus pérdidas, aunque se mantuvo en la frontera de la mecionada cotización cerca del cierre de la sesión de las plazas europeas.
El dólar ni siquiera pudo recuperar terreno frente al yen, pese a que la divisa japonesa mostró un comportamiento errático. Finalmente, el Gobierno japonés revisó sus estimaciones iniciales de crecimiento de la economía local del segundo trimestre pero lo hizo en sentido inverso al esperado. Así, el dato del PIB japonés del segundo trimestre se situó en el 1,3%, cuatro décimas por debajo del dato inicial, publicado durante el mes de agosto.
Así, el euro se benefició de las pérdidas de ambas divisas y logró recuperar terreno frente a ellas. Frente a la libra se mantuvo prácticamente plano. Un euro se cambia por algo más de 0,68 libras esterlinas.