Por JULIÁN GUARINO - Que entren más dólares... pero, sobre todo..., que salgan menos. Éste podría ser, en resumen, el pensamiento vivo que ocupa a buena parte de los funcionarios de la AFIP y el Banco Central, y que los impulsa a seguir tomando medidas que profundizan las restricciones cambiarias. La de ayer, por ejemplo, que devaluó el peso que se aplica a la compra de dólares turista, intenta recrear, en opinión de los analistas, las condiciones para obtener el tan ansiado superávit del sector turístico. ¿Podrá? Fogoneados por la diferencia cambiaria y el encausamiento de las operaciones vinculadas a la demanda de dólares mediante la ventanilla del turismo, los argentinos le demandaron más dólares al Banco Central durante 2012. Según datos oficiales, los pedidos de moneda extranjera por turismo prácticamente se duplicaron en los últimos meses. Así, pasaron de u$s 3.171 millones en 2011 a u$s 5.584 millones en 2012. El saldo negativo también evidencia un deterioro. Entre 2003 y 2011 el ingreso neto de dólares promedió de u$s 1.170 millones mientras que en 2012, esta tendencia se revirtió con una salida de u$s 2.985 millones. Por efecto del cepo cambiario los argentinos perciben como más barato gastar en dólares con tarjetas en el exterior, ya que la diferencia con el blue sigue siendo amplia, sostiene Soledad Perez Duhalde, analista de Abeceb.com, en un informe dedicado al tema. Según los analistas, esta reversión del saldo del sector turismo fue una de las consecuencias no deseadas del cepo cambiario. Es que, si bien el sector turístico puede utilizarse como caso testigo, una fotografía más amplia puede arrojar luces y sombras sobre las restricciones cambiarias. Dólar sí, pero más caroPor un lado, los efectos de las restricciones sobre la demanda (neta) de divisas de parte del sector privado son contundentes: el freno de las compras de dólares de parte del sector privado no financiero con el objetivo de atesoramiento (lo que comúnmente se conoce como salida de capitales) fue notable, pasando de totalizar u$s 21.500 millones en 2011 a apenas u$s 3.400 millones el año pasado. Y algo similar puede decirse en materia de utilidades y dividendos. En este caso, aun cuando su magnitud era muy inferior, también se produjo un corte abrupto: mientras que dos años atrás habían salido por esta vía más de u$s 4.000 millones, en 2012 sólo se giraron u$s 225 millones. Pero por otro lado, según Abeceb, el efecto no deseado del esquema fue cortar con las vías genuinas de ingreso de divisas que se habían sumado durante los años previos al superávit comercial para engrosar la oferta de dólares disponible en el mercado local. Para los analistas, parte de la demanda se canalizó vía turismo al exterior, sector que pasó de generar un ingreso neto de dólares de alrededor de u$s 300 millones en 2011 a motivar una salida de casi u$s 3.000 millones el año pasado.
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