Por MARÍA ELENA CANDIA (El Cronista) - Casualidad o más bien coincidencia. Las similitudes en el manejo de la política cambiaria entre Argentina y Venezuela son cada vez mayores. Aunque hace unos años muchos hubiesen considerado el control de cambios como un disparate, hoy no hay economista que piense en que el Gobierno está ensayando el mismo recorrido que la república Bolivariana. El gobierno venezolano impone desde hace 10 años políticas cada vez más restrictivas a través de la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI). Y el consumo con tarjetas fuera del país no fue la excepción. En la actualidad, para realizar pagos en moneda extranjera a través de este medio en el exterior, el organismo permite disponer de u$s 3000 o su equivalente en otras divisas por año. Es decir, aquellos venezolanos que viajen a otros países no podrán gastar más allá de este monto entre el 1 de enero y 31 de diciembre de cada año. Pero las fuertes restricciones también se aplican según el destino y la duración de cualquier viaje al exterior. Para Europa, África, Asia y Oceanía, lo máximo que se puede gastar con plásticos de 1 a 7 días es u$s 2000, mientras que la suma se eleva a u$s 3000 para estadías que superen los 8 días. En el caso de los viajes dentro del continente americano, los consumos están ordenados en tres tipos de restricciones: de 1 a 3 días sólo se podrá gastar u$s 1000; de 4 a 7 días u$s 1000; y de 8 días en adelante, el consumo puede llegar a los u$s 2500. Si el destino es un país cercano a Venezuela los montos autorizados se reducen en forma significativa. En caso de viajes a Panamá, Colombia u otras islas del Caribe, se podrá gastar de 1 a 3 días u$s 300; de 4 a 7 días, entre u$s 500 y u$s 700; y para una semana o más, los montos se ubican entre u$s 700 y u$s 1000. El gobierno bolivariano también ensayó un sinnúmero de restricciones para compras con tarjeta de crédito en moneda extranjera a través de internet, que comenzaron con límites de gastos de hasta u$s 4000 anuales y que ahora no superan los u$s 400. Los fuertes gastos con tarjeta alcanzaron los u$s 2500 millones entre 2003 y 2006, momento en el que empezó a regir un sistema de cuotas con límites cada vez más pequeños. Ahora, el consumo con tarjetas a través de internet y en el exterior ronda los u$s1000 millones, explicó Alejandro Grisanti, analista económico para Latinoamérica de Barclays. Todo parece indicar que Argentina podría seguir los pasos de la República Bolivariana. En este sentido, Grisanti confieza sentirse sorprendido que el gobierno argentino todavía no haya aplicado un régimen de gastos a través de cuotas, como lo hace el sistema venezolano. Y en referencia al recargo del 20% que impuso la AFIP ayer en los consumos con tarjetas de crédito y débito efectuados en el exterior del país, opinó: A mí me extraña que no lo hayan hecho antes. Al final la Argentina tiene posibilidades de seguir sacando dólares. Si la brecha cambiaria (entre dólar oficial y paralelo) continúa mayor al 30%, el gobierno aplicará medidas con tipos de cambios diferenciados. Es posible que este tipo de distorsiones se exacerben, especuló. |