El dólar blue que se opera en la city porteña es un mercado para pocos iniciados. La cotización que informan las cuevas son las de las grandes operaciones grandes en términos relativos, rara vez superan los u$s 20.000 o u$s 30.000 que se hacen con clientes habituales. Los compradores eventuales o poco inmersos en este submundo del sector financiero de la ciudad, suelen tener que pagar bastante más.
Así, mientras ayer el blue llegaba a $ 8,27, los arbolitos y pequeños comercios que venden divisas en negro llegaban a pedir hasta $ 8,45 por dólar. El regateo es parte de la transacción en la mayor parte de los casos, pero aún así bajar el precio del dólar hasta el nivel al que lo intercambian los dueños del mercado es una utopía.
Ayer, sin embargo, los pequeños vendedores suelen ser turistas extranjeros que ya enterados de la problemática cambiaria que sufre el país se aventuran al mercado negro para hacer valer más su dinero
tuvieron un buen día.
La punta para la compra en la calle se acercó muchísimo al precio que perciben los grandes jugadores por sus billetes estadounidenses.
La diferencia entre las puntas de los arbolitos rara vez baja de los 50 centavos, pero ayer ofrecían comprar dólares a $ 8,10 mientras la cotización llegaba a $ 8,20.
Eso te muestra que están cortos de billetes o están esperando una suba mayor y cuidan los que tienen, dijo un analista cambiario. Los mandaron a pescar dólares, a tentar, agregó.
La falta de billetes en el mercado paralelo al menos la falta de oferta voluntaria se siente cada vez más seguido en el mercado informal. En las últimas semanas, en varias ruedas, algunas de las principales cuevas se vieron obligadas a detener sus ventas durante algunas y dedicarse exclusivamente a la compra para recomponer sus menguantes tenencias de billetes estadounidenses.