Por Martín Kanenguiser - Con seis años de demora, la presidenta Cristina Kirchner tomó conciencia del perjuicio de la inflación y de la suba del dólar paralelo, por lo que pidió medidas concretas a sus colaboradores, que podrían ir desde el desdoblamiento formal del mercado cambiario hasta la apertura de las importaciones . En el encuentro de anteanoche en Olivos, la Presidenta transmitió al ministro de Economía, Hernán Lorenzino; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, la necesidad de frenar la escalada del mercado marginal. La tarea no es sencilla, dado que entre todos los funcionarios hay fuertes internas y, además, ninguno tiene suficiente ascendiente sobre el resto. Pese a que para todos los analistas -cercanos o no al Gobierno- este último aumento del dólar se generó por el refuerzo de los controles por parte de la AFIP, allí quedó en claro que no hay intención de dar marcha atrás con el cepo cambiario. Las opciones son tan disímiles como los funcionarios involucrados, según indicaron a LA NACION fuentes del oficialismo: Echegaray cree que hay que frenar el gasto y controlar la inflación, pero mantener el cepo en forma tajante; Moreno, como hizo ayer otra vez, apuesta a controlar a los gritos a los empresarios y mantener la inflación entre 20 y 25 por ciento con los acuerdos de precios. El equipo de Lorenzino pretende acortar la brecha entre ambos mercados acelerando la tasa de devaluación del dólar oficial. En Economía se estudia la idea de relajar las trabas a las importaciones, dando marcha atrás progresivamente con las declaraciones juradas anticipadas (DJAI) para que repunte el nivel de actividad, se frene la suba de los precios, se suavicen las peleas con algunos socios comerciales del país y se reduzcan las distorsiones de este sistema administrado por Moreno. En cambio, el ministro no apoya la idea de su viceministro, Axel Kicillof, de desdoblar formalmente el mercado cambiario, por los malos resultados que trajo esta experiencia en el pasado en la Argentina. La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aparece confundida y debilitada, tanto por la falta de apoyo dentro de la entidad monetaria como por las duras críticas que recibe en el Gobierno, sobre todo por parte de Moreno, quien apoya para reemplazarla al diputado (y ex viceministro) Roberto Feletti. En voz baja, se queja por haber quedado relegada al rol de prestamista del Tesoro en un contexto de déficit fiscal, atraso cambiario e inflación. A su lado negaron los rumores de renuncia. La situación de Lorenzino aparece más holgada, simplemente porque la Presidenta le confió la resolución de la causa que los holdouts le ganaron a la Argentina en dos instancias en Nueva York y cuya derrota se aspira a minimizar en los próximos meses. La gran ventaja que tienen Lorenzino y Marcó del Pont es que ni siquiera en el oficialismo creen que la Presidenta haga un cambio grande, ni de equipo ni de políticas, antes de las elecciones legislativas de octubre, por lo que la consigna es "tirar para adelante", apostando a que en las próximas semanas, con intervención en el mercado negro y los dólares de la soja, se calmen los ánimos. Otros economistas que participan del Gobierno, en cambio, creen que la pasividad en esta materia puede perjudicar las chances electorales del oficialismo, por lo que aconsejan no dilatar la baja de subsidios a la clase media, interrumpida hace un año, y mejorar la posición del dólar oficial a través de una devaluación controlada. También sugieren más contundencia para utilizar las reservas del BCRA cuando el mercado lo demande y descartan la utilidad de desdoblar el tipo de cambio, por considerar que sólo se beneficiaría a los especuladores a los que se critica, convalidando además el valor del dólar negro como la referencia válida de toda la economía. Desde fuera del oficialismo, Eduardo Levy Yeyati, de la Brookings Institution y el Cippec, opinó que "no parece que el Gobierno esté dispuesto a introducir cambios sustanciales como reducir el cepo o desdoblar el tipo de cambio antes de las elecciones". De inmediato, consideró que "antes de desdoblar, podrían vender dólares para atesorar con un impuesto alto para reducir la demanda, ya que el dólar a 8 pesos sólo se explica por una cuestión de expectativas y no de fundamentos". El economista justicialista Eduardo Curia aconsejó "presentar un esquema minimalista a nivel fiscal y monetario, que incluya la cuestión salarial", y como segunda opción, "desdoblar, pero con incentivos para el dólar exportador, aunque eso olería a Plan Primavera", en referencia al esquema que en el gobierno de Raúl Alfonsín terminó en la hiperinflación en 1989. La tercera vía, la de mantener o profundizar los controles, "reduciría más las expectativas para la inversión y, sobre todo, para el empleo, que casi no crece, con una situación de gran apremio". En cambio, Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres y Asoc., propuso "liberar totalmente el tipo de cambio, por lo cual, aunque hará subir el dólar oficial, es poco probable que llegue a los niveles del paralelo". Esta medida debería complementarse con un freno a la emisión monetaria, "con el objetivo de desestimular cualquier alza inflacionaria", afirmó. Por su parte, el banco Itaú de Brasil consideró que el Gobierno no desdoblará el mercado hasta después de las elecciones. Repercusiones cambiarias - Roberto Lavagna - Ex ministro de Economía
"Hay descontrol de las variables monetarias. Cada restricción hace subir el valor del dólar marginal"
- Luis Betnaza - Vicepresidente de la UIA
"Todo lo que sea manoseo del tipo cambiario termina con este tipo de especulaciones"
- Eduardo Levy yeyati - Director de Elypsis
"No parece que el Gobierno esté dispuesto a introducir cambios sustanciales"
- Eduardo Curia - Economista del PJ
"Hay que presentar un esquema minimalista a nivel fiscal y monetario"
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