La advertencia telefónica fue terminante y ocurrió ayer a la mañana. Como no podía ser de otra manera, vino de parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Su interlocutor fue Alfredo Piano, quien de inmediato se encargó de transmitir el mensaje a todos sus colegas, quienes obedecieron la orden y se limitaron a hacer solamente pequeñas transacciones.
Incluso, para que no quedaran dudas del descenso del billete, el gobierno sacó u$s 10 millones de los plazos fijos que la ANSeS tiene en el Banco Nación y se los entregó a una conocida financiera amiga para que salga a ofertar dólares a $ 8,40. Si es necesario, tenemos otros u$s 5 millones para hacerlo bajar en forma brusca, fue la orden gubernamental.
Esto provocó que ayer a la mañana el mercado abriera a $ 8,25, con muy escaso volumen de operaciones, por lo que finalmente no se necesitaron los u$s 5 millones adicionales que estaban a disposición, que quizás se los utilice durante la jornada de hoy.
La expectativa para los próximos días es que la divisa se mantenga entre $ 8,40 y $ 8,50, pero que no supere esa barrera. De hecho, ayer cerró en $ 8,45, lo que marca un descenso de 30 centavos frente al cierre de $ 8,75, aunque las operaciones que se pactaban a última hora de anteayer, cuando ya había cerrado el mercado, ascendían a $ 8,80.
Tal vez fue mera coincidencia, pero apenas salió el dato de la caída del 60% del superávit de la balanza comercial, el blue tomó impulso, y trepó de $ 8,25 hasta $ 8,45.
Al igual que con el congelamiento de precios en los supermercados, que se prevé se extienda más tiempo del previsto, en la City porteña también estiman que Moreno otorgue una nueva prórroga y exija que lunes y martes tampoco se hagan operaciones.
A su vez, el Gobierno amenaza con llevar a cabo inspecciones y allanamientos en las entidades financieras, para generar temor en el ambiente y asegurarse de que no se realicen operaciones. También mandar a la policía y la gendarmería a Florida, para amedrentar a los arbolitos.
Sin embargo, en la jornada de ayer no hubo problemas para conseguir dólar green en Florida, ya que suelen hacer transacciones pequeñas y, por ende, a un precio más alto: ayer pedían $ 8,65, y ofrecían pagar $ 8,20 por cada billete. Eso sí: ningún arbolito recuerda un día con tanta volatilidad como ayer, con cotizaciones que iban cambiando cada minuto. En rigor, los arbolitos tuvieron que chequear con las cuevas para las que trabajan cada vez que un cliente les pedía un precio, por temor a estar dando un valor desfasado.
Otra de las particularidades que se observó ayer fue que, dado el escaso volumen de operaciones, se agrandaron las puntas: mientras el correta (como denominan en la jerga al corredor de cambios, quien actúa como mayorista) venía marcando un spread de 2 centavos entre la compra y la venta, ayer amplió ese margen a 5 centavos.