Por: Luis Beldi - En la noche del miércoles en Olivos, la solución que encontraron para contener al dólar quedó en manos de Guillermo Moreno y no fue nada técnica. El secretario de Comercio volvió a aplicar el sistema de junio pasado, cuando citó a los grandes cambistas para pedirles que bajaran el dólar, que no tocara $ 6. La receta funcionó unos pocos días.
Ahora, la llamada telefónica fue imperativa. La recompensa era que se les iban a proveer dólares más baratos si hiciera falta. Cuando la divisa llegó a $ 9 no hubo manos compradoras. Los operadores rechazaban las órdenes de compra. Sólo estaba permitido vender. Fue así como la divisa comenzó a derrumbarse, ayudada por el vértigo que tenían algunos de los que habían entrado al mercado con el dólar a $ 8,70. La altura produce mareos y miedos. Por eso cuando la divisa empezó a retroceder se sumaron algunas manos privadas que hicieron que el dólar cayera 30 centavos (3,43%), a $ 8,45.
Para reforzar la presión psicológica, se envió a algunos inspectores del Banco Central y de la AFIP al microcentro. Había que dar idea de movilización. Los "arbolitos" desaparecieron, quedaron algunos francotiradores que asomaron la cabeza después de las 16, cuando el mercado estaba próximo a cerrar. La orden de Moreno fue que las cuevas dejen de operar hasta el martes. El miércoles es el último día hábil antes del megaferiado. La idea del secretario de Comercio es ganar tiempo para presionar a los exportadores a liquidar divisas. Los antecedentes del método no son felices; fracasó en junio de 2012. El dólar estuvo tranquilo poco tiempo. Luego superó la barrera de $ 6 y terminó el año a $ 6,80. En esta oportunidad, el problema es más grave porque los bonos en dólares, que pueden ser una eficaz alternativa al "blue", están en baja. La volatilidad de los títulos públicos va a seguir hasta fin de mes, cuando se defina la situación argentina ante la Cámara de Apelación norteamericana por la demanda de los holdouts (bonistas que no entraron al canje de la deuda).
El más buscado
Por caso, los bonos medianos tuvieron leves retrocesos. El Boden 2015 cerró equilibrado, pero el Bonar X que vence en 2017 perdió un 0,23%. Por ahora, el Boden 2015 es el más buscado porque ante el mayor riesgo, los inversores buscan los bonos más cortos. El Global 2017, que rinde un 17,40% y tiene legislación nortamericana, perdió un 0,23%. El cupón PBI en dólares con legislación neoyorquina fue lo mejor del día, subió un 1,04%, pero los títulos de más largo plazo tuvieron fuertes bajas. El Discount en dólares cedió un 1,50% y el Par perdió casi un 3%. El retroceso de los bonos del canje de la deuda hizo que el riesgo-país, que mide JP Morgan, subiera 1,50%, a 1.220 puntos básicos. Entre los activos en pesos, l o mejor pasó por el Cupón PBI nominado en pesos, que logró un alza del 1,49%. El Discount, que indexa por el CER, tuvo su tercera alza consecutiva ayudado por las compras oficiales. El avance fue del 0,87%. En tres días, subió casi un 4%, pero es un papel que no tiene atractivos ni demanda privada.
En tanto, en el Forex-MAE, la principal plaza mayorista, el Banco Central compró u$s 40 millones y permitió que el dólar cerrara a $ 5,103. El aumento se trasladó a las casas de cambio, donde las pizarras marcaron un precio de $ 5,11, medio centavo por encima del día anterior. El dólar para los viajeros ahora cotiza a $ 6,132. Después de las compras de la mesa de dinero del Central, las reservas del país subieron u$s 30 millones a u$s 41.033 millones. De no haber sido porque continúa el retiro de depósitos y se hicieron pagos al exterior, las reservas podrían haber aumentado más teniendo en cuenta que el oro subió un 0,57%, a u$s 1.615.30 por onza troy. Si todo sale como el Gobierno estima, hoy no debería haber turbulencias cambiarias porque las grandes manos no van a estar operando y, si lo hacen, será para vender dólares. El día a día comienza a jugar en las decisiones. |