Las preocupaciones sobre la estabilidad de los bancos en esos países se intensificaron después del anuncio del lunes de Chipre de que aplicará un impuesto a depósitos mayores a 100.000 euros en dos de los mayores bancos de Chipre para ayudar a obtener un rescate de la zona euro.
Datos mejores a lo esperado sobre precios de casas estadounidenses y pedidos de bienes manufacturados remarcaron la divergencia entre Estados Unidos y el panorama pesimista para las economías de la zona euro.
El euro se apreciaba un 0,2 por ciento, a 1,2870 dólares, recuperándose tras caer en territorio negativo, no lejos del mínimo nivel del unes de 1,2829 dólares, su menor nivel desde el 22 de noviembre.
El euro se debilitó el lunes después de que el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, dijo que el plan de rescate acordado para Chipre servirá como modelo para lidiar con futuras crisis bancarias.
Posteriormente, pareció retractarse y afirmó que Chipre fue un caso específico con desafíos excepcionales, lo que ayudó a impedir mayores pérdidas, pero aún así dejó recelosos a los inversores.
El dólar operaba prácticamente plano frente al yen, a 94,18 yenes, muy por debajo del máximo en tres años y medio de 96,71 yenes alcanzado el 12 de marzo.
El euro se apreciaba un 0,1 por ciento, a 121,16 yenes , por sobre el mínimo de un mes del lunes de 120,08 yenes.
Más temprano, el nuevo gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, reafirmó su compromiso a aplicar un alivio monetario audaz para lograr una inflación de un 2 por ciento.
No obstante, la desvalorización del yen, que tiende a apreciarse en tiempos de estrés en los mercados financieros, era limitada debido a preocupaciones sobre Chipre y la zona euro en general.