En una jornada escasa de referencias macroeconómicas, el mercado de divisas se desarrollaba sin grandes sobresaltos. Los movimientos más decididos afectaron a la cotización de la divisa de Japón. Las previsiones de algunos analistas que apuntan a una ralentización en la expansión de la economía nipona provocaron que el yen se debilitara tanto frente al dólar como frente al euro. El hecho de que el Gobierno de Tokio recortara su previsión de crecimiento para el tercer trimestre ha ensombrecido las expectativas de los inversores sobre la evolución de la economía asiática.
A media tarde, la divisa japonesa se cambiaba a 110,1950 unidades por cada billete verde, con un retroceso del 0,50% frente al cierre del viernes. Para comprar un euro se necesitaban 134,9850 yenes, cerca de un 0,4% más que el cierre de la semana pasada.
La moneda estadounidense también recuperaba posiciones frente a la divisa única y se cambiaba a 1,2252 unidades por euro, con un avance de poco más de un 0,1% El cambio oficial del Banco Central Europeo se colocaba en 1,2236.
La moneda de la eurozona no pareció muy afectada por las declaraciones del economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Otmar Issing, quien manifestó que el instituto central está preocupado por la evolución de los precios en la región.
Las declaraciones del economista a un diario alemán fueron parcialmente matizadas por el presidente del BCE, Jaen Claude Trichet, quien afirmó que el efecto de la subida del precio del petróleo sobre la inflación ha sido menos fuerte que el que se registró en la crisis energética de la década de los 70. Trichet, quien se reunió con los banqueros centrales de la zona euro, también dijo que las perspectivas sobre la evolución de la economía mundial en lo que queda de año son buenas.
La libra esterlina perdía cerca de un 0,3% frente a la moneda única tras conocerse que los precios de producción en el Reino Unido aumentaron en agosto un 0,2%, una décima menos que las estimaciones del mercado. El cambio se situaba en 0,6806 euros por libra. En cambio, la moneda británica avanzaba un 0,11% frente al dólar. Para comprar una libra, se necesitaban 1,7984 billetes verdes.