Convencida de que, meses atrás, la receta de arrinconar a los "grandes especuladores" le alcanzó para frenar con éxito el drenaje de dólares en el mercado oficial, Mercedes Marcó del Pont tiene previsto ahora aplicar el mismo mecanismo sobre el segmento informal: incrementar la presión sobre directivos y operadores en la City porteña, acotar al máximo el margen de las maniobras ilegales e infundir cierto temor, incluso, cuando sea necesario en aquellos jugadores que -según presume- especulan con el dólar. Con esa intención, el BCRA resolvió aplicar ya 40 multas a ejecutivos, casas de cambio y agentes de turismo por haber realizado negocios que violaron las regulaciones cambiarias o las normas de prevención de lavado de dinero, y por los que decidió abrir sumarios a lo largo del primer trimestre del año.
La lista, que involucra a reconocidas compañías del circuito financiero, podría darse a conocer en detalle en estos días. E incluye sanciones que se acercan al millón de pesos. Constituye uno de los ejes del plan que puso en marcha Marcó del Pont para controlar la estampida del "blue", que hizo explícito en la última reunión que mantuvo con la presidente Cristina de Kirchner hace dos semanas, y que se completa con cartas, llamadas telefónicas y visitas de funcionarios oficiales a la City.
Si bien se presume que el Central podría revelar los nombres de los afectados en estos días, se descuenta que en la lista figuran Alhec Group, la agencia de viajes allanada por la AFIP el mes pasado, y los ejecutivos de París Cambio, cuyas sanciones fueron comunicadas el jueves a través de la agencia Télam. Ayer, algunos cambistas decían haber vuelto a notar una fuerte presencia de inspectores en la City.
El esfuerzo por controlar la demanda tuvo un efecto parcial: el "blue" descendió desde las primeras horas y pasó de los $ 8,43 iniciales hasta los $ 8,30 en las últimas operaciones. Pero, aun así, en la City ya algunos arriesgan que el mercado parece haberle perdido temor al Banco Central: el precio del billete de las cuevas desciende algunos escalones cada vez que el Gobierno agudiza la vigilancia, pero la reacción que muestra actualmente es menor a la de los comienzos del mercado paralelo.
El mecanismo de presión busca replicar hasta ahora lo hecho en la plaza cambiaria oficial, en la que las entidades financieras ya no pueden operar sin la venia de la mesa de dinero del Central. Con la demanda completamente reprimida, y todos los negocios bajo su control, el organismo se permitió ayer comprar u$s 80 millones para levantar levemente la cotización de la divisa en ese mercado. |