Por MARIANO GORODISCH - La tragedia de estos días vino a acentuar un temor que no es nuevo en el sector asegurador. Hay preocupación por un mayor intervencionismo estatal, con regulación de tarifas y contratos de reaseguros, al igual que ocurre con el Banco Central y las entidades financieras, revela el presidente de una firma de seguros. Sobre todo cuando en estos momentos el propio gobierno está incentivando ciertas modificaciones a la ley del seguro para dar un nuevo marco a la actividad, coincide el director de una de las grandes consultoras globales que atiende a este segmento.
La avanzada regulatoria en la industria comenzó, de hecho, en febrero del 2011, cuando el gobierno dispuso que las compañías aseguradoras sólo podrán contratar reaseguros en empresas que estén instaladas en el país. Esto fue un cambio drástico para las aseguradoras, que cedían una parte de sus riesgos con firmas del exterior, pues no existía en el país un mercado capaz de absorber esa demanda. La presión continuó en octubre del 2011, cuando el gobierno les exigió a las compañías repatriar inversiones y disponibilidades radicadas en el extranjero por u$s 1.600 millones, que representaba un 15% sobre sus inversiones totales. Si bien la disposición fue a través de una resolución de la Superintendencia de Seguros de la Nación, fue un paso más para dar mayor liquidez al mercado y reducir la sangría de reservas. La tercera estocada fue en octubre del año pasado, la presidenta Cristina Kirchner exigió que de los u$s 88 millones que las aseguradoras destinaban a inversión productiva e infraestructura se amplíe a $ 7.000 millones, con fecha tope el próximo 31 de mayo de 2013. El apuro por cumplir con el llamado inciso K, que obliga a las aseguradoras a destinar al menos un 5% de sus inversiones a la economía real, está impulsando fuertemente la demanda de las obligaciones negociables, permitiendo a las compañías emisoras financiarse a tasas más bajas. De hecho, en la última colocación del bono de YPF, su participación hizo posible que la ANSeS se corriera por primera vez. Estos antecedentes llevan a algunos brokers de seguros a prever una tercera embestida ligada a las tarifas.
Por eso creen que el mercado se apresurará a aplicar una suba antes de que pueda llegar a haber un tope en los cuadros tarifarios, cuyos valores hoy vienen ajustando a un ritmo de entre un 25% y un 30% anual, según la empresa. En el mercado hay quienes especulan que podrían aprovechar el pico de demanda que derivará de la tragedia para aumentar otro 15%. En rigor, después del granizo que arruinó a muchos autos, las aseguradoras se cansaron de comercializar este servicio.
Leticia Ebba, socia de BDO, afirma que en el caso del seguro de hogar, el mayor impacto fue en las viviendas de gente de menores recursos, que no tienen póliza: Además, este tipo de seguros no tienen una cláusula específica de cobertura por inundación. En cuanto a los autos, el seguro contra terceros no cubre esto, sólo el todo riesgo, que muy pocos lo tienen, por lo que no tendrán que salir a vender activos para poder cubrir esto.