El comercio bilateral entre la Argentina y Brasil es menos que satisfactorio debido a las trabas a las importaciones que mantiene el Gobierno, afirmó ayer el canciller brasileño, Antonio Patriota.
No estamos mal, pero hay áreas problemáticas que requieren de mayor atención, agregó el funcionario, ante una comisión de Relaciones Exteriores del Senado de su país. E insistió en que los sectores de calzados y textiles han sido particularmente afectados por medidas restrictivas del Gobierno argentino, según un despacho de la agencia EFE.
Patriota reflotó los conflictos comerciales entre ambos países a pocos días de difundirse el último dato de la balanza bilateral, que mostró en el primer trimestre de 2013 un superávit para la Argentina después de diez años.
Según datos oficiales brasileños recopilados por la consultora Abeceb.com, la balanza fue superavitaria para la Argentina en marzo en u$s 67 millones, en el segundo saldo positivo seguido. El saldo se debió a un crecimiento en las exportaciones del 13% interanual y una contracción de las compras del 2,1%. En el trimestre, el superávit alcanzó los u$s 82 millones, con un incremento en las ventas del 16% y una disminución en las importaciones del 10% interanual.
A Brasil se le acaba la paciencia estratégica y se espera un enfriamiento de los vínculos bilaterales, al nivel de acuerdos de colaboración en diversas áreas, aseveró Abeceb.com en un reporte.
Patriota se refirió a algunas señales de preocupación por beneficios a terceros países por parte de la Argentina, denunciadas por empresarios brasileños. De confirmarse ese desvío de comercio, representaría prácticas contrarias a los intentos por fortalecer el Mercosur, consideró el canciller. En Brasil mencionaron preferencias hacia productos de origen chino, que importadores argentinos descartaron.
En concreto, la importación de alimentos provocó un nuevo cruce entre ambos países. Empresarios brasileños y argentinos afirmaron que el país vecino no se benefició por la apertura de importaciones de alimentos que implementó el Gobierno la semana pasada.
Se habrían facilitado el ingreso dentro de acuerdo con supermercados (por el congelamiento de precios) productos enlatados de Israel, quesos franceses, jamón crudo de España y Parma (Italia), algunas cervezas belgas y pastas italianas, afirmó el gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de Importadores (Ciara) Miguel Ponce. Este tipo de productos premium comenzaron a mostrarse en las góndolas en los últimos días.
Pero el ingreso de alimentos premium brasileños (como ananá o algunos enlatados) no se dio. El ananá sigue endurecido para la aprobación de la Djai (la declaración jurada de anticipo de importaciones), dijo Ponce.
El malestar de Brasil crece en momentos en que su balanza comercial global acumula un déficit de u$s 5.150 millones en el primer trimestre del año, que contrasta con el superávit de u$s 2.419 millones de 2012. Según el economista de ese país José Roberto Mendonça de Barros, de la consultora MB, una de las razones de la caída del comercio exterior brasileño (que el año pasado ya desaceleró) fue la exportación mucho menor para Argentina.
Y se suma al que cunde en Uruguay y en Paraguay. En Uruguay, la Argentina pasó de ser el segundo destino de sus exportaciones a transformarse en el quinto. En tanto, el presidente de Paraguay, Federico Franco, insistió en la gran asimetría entre los países vecinos y, durante una gira por Estados Unidos, reclamó: El bloque tiene que replantearse sobre la base de que los países chicos puedan tener mayores condiciones.