Los non deliverable forwards (NDF por su sigla en inglés) son contratos futuros de dólares contra pesos con los que las empresas multinacionales que operan en el país se cubren frente a posibles variaciones abruptas del tipo de cambio. Generalmente, operan a precios que están por encima del que se pacta en los mercados de futuros argentinos, el Rofex y el Mercado Abierto Electrónico (MAE). En las plazas locales, el Banco Central participa como un operador de peso y, con sus posturas, marca la pauta de devaluación futura. Pero en Wall Street, donde la mano de Mercedes Marcó del Pont no llega, el precio se mueve por las expectativas de los privados.
Los NDF a tres meses llegaron a su último pico el 22 de marzo pasado, mientras en el ámbito local el dólar paralelo llegaba a un récord de $ 8,75 y el dólar para fuga o contado con liquidación, implícito en los activos financieros bordeaba los $ 8,50.
En ese momento, las operaciones de NDF apostaban por un dólar a $ 5,95 para fines de junio. Ayer, el contrato con vencimiento en la misma fecha se pactaba a $ 5,60.
La brecha que separa la cotización del dólar a tres meses en el mercado local y en Wall Street pasó del 12,27% al 4,67%. Casi un tercio de la distancia que mostraba 17 días atrás.
La distancia entre las curvas locales y las de los NDF se acentúa por la percepción de riesgo local. La decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York de pedir opinión a los holdouts respecto a la oferta argentina redujo la incertidumbre en el mercado de futuros, de la misma forma que la redujo en el mercado de bonos, comentó Javier Marcus, gerente de Desarrollo del Rofex. Esa brecha es casi un indicador de riesgo país, a veces más eficiente que el propio riesgo país, y esta caída responde claramente al retroceso de los temores respecto a una resolución catastrófica del juicio por la deuda en default, concluyó.