El euro comenzó la jornada a la baja tras conocerse que el índice alemán de confianza económica ZEW bajó en septiembre más de lo previsto. Los datos de la inflación en Francia y Alemania, en línea con las estimaciones previas del mercado, no parecieron tener efectos relevantes sobre la cotización de la moneda de la eurozona. Tuvo que ser la balanza por cuenta corriente de EE UU quien impulsara a la divisa europea frente al dólar. A principios de la mañana, el euro europea llegó a tocar un mínimo de 1,2240 ante el dólar. Sin embargo, cuando en EE UU se publicó el decepcionante dato de las ventas minoristas y, sobre todo, el nuevo incremento del déficit por cuenta corriente, el billete verde empezó a retroceder y perdió las ganancias acumuladas.
El Departamento de Comercio informó que las ventas minoristas se contrajeron un 0,3% en agosto, mientras que los analistas esperaban un descenso no superior al 1%. Además, el déficit por cuenta corriente alcanzó la desorbitada cifra de 313.400 millones de dólares, tras aumentar en el segundo trimestre en 166.200 millones.
Estas noticias, que indican que la ralentización que la economía estadounidense sufrió a mediados del verano todavía no se ha acabado, llevaron a los inversores a vender dólares. A media tarde, el dólar se cambiaba a 1,2281 unidades por euro, mientras que el cambio oficial establecido por el Banco Central Europeo (BCE) se situaba en 1,2237.
Sin embargo, la divisa que más se benefició de la debilidad del billete verde fue el yen, hacia donde se concentraron las decisiones de compra de los inversores. Para comprar un dólar, se necesitaban en la tarde de hoy 109,5850 yenes, es decir casi un 0,5% menos que el cierre de ayer. La divisa nipona también se reforzaba ante la moneda comunitaria y se cambiaba a 134,575 unidades por euro. De esta forma, la moneda japonesa recuperó algo de lo perdido ayer, cuando la divisa terminaba de descontar los efectos del recorte de previsión de crecimiento de la economía japonesa en el segundo trimestre.
La libra esterlina mantuvo su cotización frente al euro y avanzó un 0,2% frente a la moneda de EE UU, después de que se conociera que el IPC del Reino Unido aumentara un 0,3% en agosto. La tasa interanual bajó una décima frente a julio, hasta el 1,3%.