En el mercado hay una treintena de financieras que guardan en promedio u$s 300.000 cada una de sus grandes clientes, por lo que totalizan unos u$s 10 millones, según pudo averiguar El Cronista en base a fuentes ligadas al sector.
Tenemos clientes de toda la vida, como también nuevos que vienen referenciados, que confían en nosotros, al punto que nos usan como bancos, revelan en una financiera.
¿Cómo es el modus operandi? La clientela ingresa u$s 200.000 de cuentas del exterior (la cueva le cobra el 1% por traer el dinero) y pasa a buscar u$s 20.000 un día para pagar sueldos y deja el resto del dinero en la cueva, que a las cuatro de la tarde la lleva a la caja de seguridad de algunos de los bancos donde tienen cuenta y luego la pasan a buscar al día siguiente a las diez de la mañana, apenas abren. También guardan el dinero en cofres propios que tienen dentro de la misma financiera. De este modo, le simplificamos la vida al cliente, porque no tiene que llevar el dinero a la caja de su banco, luego hacer la fila para ir a buscarla, y después traerla acá para que se la cambiemos a pesos a la cotización del blue, con la inseguridad que hay en la calle y el riesgo de que le roben todo, comentan en el sector.
A su vez, mucha gente nos deja la plata a nosotros para que se la juguemos en el mercado, comprando o vendiendo divisas, al igual que lo haría con las acciones en una sociedad de bolsa, describe otro, qie al igual que muchos de sus colegas, dividió su oficina en dos: en un piso tiene el negocio de descuento de cheques y en otro la mesa de dinero (donde realizan el cambio de billetes y el dólar cable, como se llama a las transferencias al exterior), de modo de no tener toda la plata en un solo lugar en caso de que caiga una inspección y se lleve todo. Una de las nuevas particularidades del negocio es que la comisión para enviar dinero al extranjero cayó del 6% a fines del año pasado a 2% en la actualidad en un clima de mayores controles.