Por Javier Blanco - La cotización del dólar paralelo consolidó ayer su tendencia alcista. Promedió los $ 8,94 para la venta, con lo que aumentó otros 8 centavos ( 0,9%) y dio otro paso hacia los $ 9, valor con que ya se opera en varios puntos del interior del país, pero con el que los operadores y analistas esperaban encontrarse en esta capital sólo en los próximos meses. El billete en operaciones que se pactan en negro acumula un salto de 31 centavos ( 3,6%) en el transcurso de la semana, lapso en que avanzó casi lo mismo que el tipo de cambio mayorista oficial en tres meses, y la creciente brecha abierta entre uno y otro se consolida ahora por encima del 70% (llega al 72,4%) en un contexto que comienza a percibirse riesgoso. "El mensaje que va arraigándose es el que dice que aquel que apostó al dólar obtuvo réditos que no hubiera logrado con ninguna otra alternativa de inversión", apuntó un operador que se mostró convencido de que esa lectura es la que hace que la demanda de billetes se realimente aun cuando su precio más sube. "Ninguna alquimia será suficiente para persuadir a la demanda potencial de divisas en el marco de una percepción generalizada de atraso cambiario y emisión descontrolada", juzgó la consultora Empiria. Para peor, las expectativas sobre una mayor depreciación del peso lucen consolidadas. Una encuesta hecha entre 180 empresarios por el IAE, escuela de negocios de la Universidad Austral, detectó que el 50% espera que el valor del paralelo se mantenga entre 9 y 10 a fin del año. Pero otro 33% ya cree que, para entonces, estará por encima de los $ 10. El punto es que "nadie sabe cuál es el techo, especialmente porque nada de lo que hizo el Gobierno para frenarlo funcionó", opinó ayer el economista Miguel Kiguel en su cuenta de Twitter. La aceleración de estos días sería una consecuencia indeseada de los múltiples allanamientos que la AFIP hizo el viernes en el microcentro en busca de información para comprobar operaciones de lavado o fuga de dinero no declarada. El marcado despliegue de inspectores y efectivos federales en el corazón de la City parece haber retraído la oferta de divisas y colaborado en la nueva escalada. Todo peso que camina...Pero el telón de fondo es el mismo. La marcada aversión que empresas y particulares muestran para manejarse con los pesos no afectados a operaciones transaccionales, en un contexto de sostenida y elevada inflación. En este sentido, la señal que envió anteayer el Banco Central (BCRA) al retirar del mercado en las últimas semanas casi todos los pesos emitidos para comprar dólares a los sojeros (unos $ 2500 millones) pasó desapercibida. "A esta altura ya nadie duda de que emitirá todos los pesos que el Tesoro le demande, más tratándose de un año electoral", dijo otro operador. "El dólar en sus versiones libres, tanto el billete físico como el puesto en el exterior conocido como contado con liquidación mantiene una clara tendencia alcista, más allá de algunos vaivenes", había advertido días atrás la consultora ACM, que suma al cóctel de razones que impulsan la acelerada devaluación del peso en estos segmentos "la marcada inconsistencia de la política monetaria y fiscal, los crecientes y cada vez más abiertos desafíos de la política macroeconómica en general y la senda decreciente que muestra el nivel de reservas del BCRA". Esa tenencia se mantiene en su menor nivel desde mediados de mayo de 2007 (US$ 39.762 millones), pese a que hace tres semanas dio comienzo lo que los analistas describen como la "temporada alta" de liquidación de divisas, en relación con la marcada estacionalidad que muestran las ventas del sector sojero.. |