LLEGA A U$S 166.180 MILLONES EN EL PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO Analistas temen que si los déficit récord de Estados Unidos no se controlan, pueden provocar que los inversores extranjeros pierdan la confianza en su capacidad de pago. El déficit de la cuenta corriente de Estados Unidos se amplió nuevamente en el segundo trimestre y alcanzó un récord de 166.180 millones de dólares, dijo ayer el Departamento de Comercio.
El déficit del más amplio barómetro de los flujos de las inversiones y el comercio entre Estados Unidos y el resto del mundo fue mucho mayor que los u$s 159.350 millones previstos por los analistas de Wall Street.
La mayor porción del déficit siguió siendo generada por el comercio de bienes y servicios, donde un déficit en el intercambio de bienes superó por amplio margen el superávit de u$s 13.290 millones en el sector de servicios.
Analistas señalaron que los déficit récord de EE.UU., si no se controlan, pondrían en riesgo al mayor mercado financiero del mundo, particularmente si los extranjeros pierden confianza en la capacidad estadounidense de pagar sus deudas.
A su juicio, lo más preocupante es que el déficit de cuenta corriente tiene graves implicaciones para el crecimiento de la economía al desalentar la indispensable inversión en sectores que generan justo el tipo de empleo altamente calificado ausente en la recuperación económica actual.
Hasta ahora, los gobiernos extranjeros se han mostrado muy inclinados a financiar las necesidades crediticias de Estados Unidos. Rebosante de dólares de intervenciones monetarias para apoyar las exportaciones, la deuda del gobierno estadounidense parecía un santuario en el que los bancos centrales asiáticos podrían aparcar su dinero.
"Si los inversores extranjeros se vuelven más preocupados acerca de la economía, eso podría llevar a una fuga de capitales incrementada y a una presión a la baja del dólar", dijo Robert Scott, director de programas internacionales de Economic Policy Institute.
Debido a que el déficit redujo la demanda de bienes y servicios producidos en Estados Unidos, también empequeñece el gasto de capital doméstico que podría crear empleos para ocho millones de estadounidenses que actualmente están desocupados.
Eso obstaculiza el crecimiento económico a largo plazo y contribuye a un ciclo vicioso de fuertes deudas y bajos ahorros, tanto nacional como individualmente.
"El déficit comercial está reduciendo las inversiones de Estados Unidos industrial basadas en conocimiento y capacidad y recortando más de un punto porcentual del crecimiento económico cada año", argumenta Peter Morici, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Maryland.
Los optimistas señalan que deber dinero no es algo malo en sí mismo, que las deudas que están acompañadas de un crecimiento económico sólido son autosostenibles dado que una marcha expansiva permitirá en el futuro un pago programado de la deuda.
Pero algunos economistas de Wall Street son menos optimistas. Argumentan que el tamaño del déficit requeriría una corrección igualmente masiva en las monedas del mundo. El problema sería magnificado si los tenedores extranjeros de la deuda estadounidense deciden de pronto que quieren ser pagados, especialmente si llegan todos a esa conclusión al mismo tiempo. |