El primer cuatrimestre de 2013 fue más que tranquilo en términos de emisión monetaria. Sin embargo, la estabilidad en la cantidad de pesos no se reflejó en la evolución del dólar en el mercado informal, que acumula en el año una suba del 35%. Actualmente, la base monetaria se ubica en $ 295.335 millones, unos $ 12.017 millones menos que al cierre del 2012 (-3,9%). Sólo en la semana que va del 15 al 19 de abril, la última informada oficialmente, el BCRA contrajo $ 9.025 millones. Y en el acumulado del mes la contracción suma $ 6.880 millones. Uno de los principales mecanismos fue la cancelación de adelantos transitorios por parte del Tesoro. Es decir que el Gobierno puso unos $ 3.500 millones de lo que el propio Central le había prestado hacia fines del año pasado. Además, la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont intensificó la colocación de títulos (Lebac y Nobac), el principal mecanismo de regulación monetaria. "Los que nos echan la culpa de la suba del 'blue' por la supuesta emisión descontrolada se equivocan, porque en el primer cuatrimestre sucedió exactamente lo contrario", se defienden desde el Central, donde destacan que la única vía de creación de pesos en esta primera parte del año fue el aumento del crédito, es decir una causa "virtuosa". Los fríos números revelarían que se trata de una apreciación cierta, es decir que no hubo expansión monetaria, pero no tienen en cuenta otro factor clave que impulsa el dólar informal: las expectativas. También debería tenerse en cuenta que la expansión monetaria acumulada en el primer cuatrimestre del año (en realidad hasta el 19 de abril) con relación al de igual fecha de 2012 fue de $ 74.421 millones; esto representa un crecimiento del 32,5% interanual. Las tasas de interés se han mantenido, significativamente, por debajo de las expectativas inflacionarias.
Si se repasa la evolución de la base monetaria en 2012 surge que el salto fuerte comenzó a partir de junio y se intensificó en el segundo semestre. De hecho, la base venía subiendo a niveles del 30% interanual hasta el quinto mes, pero luego pegó un salto para ubicarse por encima del 35% en los últimos meses de 2012, llegando a rozar incluso el 40%. Además, el dinero en poder del público (no de los componentes que explican la base monetaria) creció en todo el período entre tres y cuatro puntos más. Esto revela la preferencia de la gente por tener dinero en efectivo, en un contexto de alta inflación.
La imposibilidad de comprar dólares fue un aspecto clave que "ayudó para que no creciera la cantidad de dinero. Sin embargo, ya en los últimos días el BCRA comenzó a acumular divisas, emitiendo pesos como contrapartida. Y el efecto se multiplicaría en los próximos dos meses, ya que se espera un aumento de la liquidación de dólares por parte de los productores sojeros.
Pero el principal factor que haría crecer la cantidad de dinero en el segundo semestre es la necesidad de financiamiento del sector público. Se estima que los adelantos transitorios, actualmente en $ 125.000 millones, podrían aumentar como mínimo en otros $ 60.000 millones. El temor es que este dinero que se crearía para cubrir el bache fiscal empuje aún más la cotización del dólar. Y claramente el mercado se adelanta a esta posibilidad.
Sin embargo, el análisis no es tan lineal. Sucede que más que la emisión bruta de pesos, lo relevante es observar los números netos. En este sentido, habrá que seguir de cerca si el Central lleva adelante una política más activa de absorción monetaria para evitar excesos. Los antecedentes no juegan a favor, ya que el año pasado la mayor parte de los pesos emitidos quedó en el mercado. Pero la entidad no explicitó, y no lo haría tampoco, cuáles son los objetivos de crecimiento de la cantidad de dinero para 2013. Con la reforma de la Carta Orgánica, el directorio decidió que ya no publicaría el informe de metas anuales, dejando al mercado sin una guía clave. Claro que una mayor emisión de títulos para absorber pesos es equivalente a un aumento de la tasa de interés. La mayoría de los economistas coincide en que un aumento de tasas en este contexto de presión cambiaria resultaría clave para empezar a desinflar el 'blue'.
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