Por: Pablo Wende - La disparada del dólar en el mercado informal pulverizó en pocas semanas el pago a cuenta del 20% que dispuso la AFIP para todos aquellos que contratan pasajes aéreos y paquetes turísticos para el exterior. La idea de las autoridades era desincentivar la demanda de viajes, encareciéndolos. Pero la brecha entre el dólar oficial y el paralelo aumentó de tal manera que el pago de ese adicional a cuenta de Ganancias o Bienes Personales pasó a un segundo plano. El dólar "turismo" cerró ayer a $ 6,24 (surge de aplicar el 20% adicional a $ 5,20). El paralelo, en tanto, finalizó en $ 9,30, con lo que la brecha entre ambos llega al 50%. Por lo tanto, un pasaje que vale 1.000 dólares costará 6.240 pesos. Tomando en cuenta el valor del dólar en el paralelo, el costo de ese ticket es en realidad de 671 dólares.
La demanda de paquetes turísticos, reconocen los operadores, continúa a muy buen ritmo, más allá de que ésta es una época de baja estacionalidad. Recién vuelve a pegar un salto la compra de pasajes y contrataciones en el exterior para las vacaciones de invierno. No obstante, la gente sigue adquiriendo pasajes adelantándose incluso a las próximas vacaciones. Esta demanda impacta directamente en las reservas del Banco Central, ya que la autoridad monetaria debe vender los dólares para que el público contrate sus viajes. En 2012, el déficit de la balanza turística fue significativo: se fueron por esta vía u$s 4.700 millones netos, es decir teniendo en cuenta tanto la salida de divisas como la entrada de dólares de los turistas extranjeros que llegan al país.
Pero ahora los números preliminares que van trascendiendo son todavía más preocupantes. Aunque aún no se conoce el balance cambiario del primer trimestre de 2013, las estimaciones indican que la salida de dólares por turismo no bajaron de u$s 600 millones mensuales en los dos primeros meses del año e incluso que la tendencia se estaría acelerando nuevamente en abril hasta rozar los u$s 1.000 millones. Para colmo, también crece por parte del turismo extranjero la venta de dólares a través del paralelo, para conseguir más pesos para gastar. Por lo tanto, son divisas que no ingresan al circuito cambiario formal y no pueden ser adquiridas por el Central.
La proyección es, por lo tanto, más que preocupante. Si la tendencia se mantiene de esta forma, aún sin acelerarse, el déficit por turismo superaría este año los u$s 7.000 millones, transformándose en el principal motivo de salida de divisas. Supera incluso lo que se iría este año por el déficit energético, que duplicaría el rojo del año pasado de u$s 3.000 millones. Existe, claro, una diferencia: los dólares para el sector energético resultan imprescindibles, ya que de otra forma el país se quedaría sin suministro especialmente en los meses de invierno.
Tanto desde el Central como en el Ministerio de Economía y la AFIP tienen claro el panorama, pero aún no resolvieron qué harán al respecto. Por lo pronto, la intimación que efectuó el BCRA a quienes sacaron dólares en el exterior utilizando la tarjeta es una muestra de que el tema preocupa -y mucho- a las autoridades. Pero se trata apenas de la punta del iceberg, ya que los gastos que se efectúan con tarjeta en el exterior y la contratación de paquetes y pasajes multiplican varias veces las extracciones de dólares que se realizan en efectivo con el plástico.
Entre el abanico de alternativas figuran las siguientes:
No hacer nada hasta las elecciones. Se trata de un riesgo, ya que aún faltan casi seis meses. Las dificultades que tiene el Central para acumular reservas y la tendencia creciente de salida de capitales por distintas vías podría hacerse aún más notoria en los meses venideros. En especial considerando que el nerviosismo aumentará a medida que se acerquen los comicios, a fines de octubre.
Aumentar el recargo de pago a cuenta de IVA y Ganancias que ya se cobra para gastos con tarjeta y contratación de paquetes al exterior. Todo equiparado al 20%, pero con una brecha tan grande podrían aumentarlo al 30% o incluso más.
Imponer un tope al gasto con tarjeta en el exterior: Sería una salida a la venezolana. En ese país hace más de cinco años que está vigente un tope de 3.000 dólares anuales para gastar con tarjeta en el exterior. De esta forma, prácticamente se obliga a quienes salen del país a adquirir dólares en el mercado paralelo, donde cotizan tres veces más caro que el oficial. Pero habría una fuerte resistencia, especialmente de los sectores medios, con lo que resulta improbable su aplicación, al menos hasta las elecciones.
Desdoblar el mercado cambiario. Resultaría una manera de encarecer el acceso a dólares, específicamente para el sector turismo. Es una idea que le gusta al viceministro de Economía, Axel Kicillof; al mismo tiempo advierten que tendría muchos problemas de implementación, al convivir simultáneamente múltiples tipos de cambio que deben ser administrados por el propio BCRA. |