Por: Carlos Burgueño - No importa que en 2012 hayan tenido superávit propio, el contador volvió a cero en enero de 2013 y para importar un dólar hay que exportar otro. Para los que el año pasado tuvieron déficit, hasta no cubrirlo, no hay nuevos permisos. Para poder comprar al exterior, hay que demostrar fehacientemente por qué no hay proveedor local. Los que quieran importar ya lo saben: hay un nuevo decálogo 2013 para los que pretendan ingresar al país productos importados, cualquiera sea su finalidad. Desde la semana pasada, luego de tomarse la decisión de volver a cerrar la economía para las compras desde el exterior hasta que se garantice el superávit comercial de u$s 10.000 millones, el régimen para estas operaciones cambió a una nueva versión aggiornada. Hasta nuevo aviso, este decálogo es el que se deberá tener en cuenta.
"Agradézcanselo a sus amigos sojeros, que se sientan en las silobolsas y nos esconden los dólares. Y a los banqueros y a Techint, que quieren hacer un golpe financiero para devaluar". El secretario de Comercio Interior le dio esta frase la semana pasada a un CEO de una multinacional vinculada a la petroquímica, que pidió una reunión con el funcionario para explicarle que es necesario que se destrabe la liberación de unos productos que descansan en tres contenedores en el puerto de Buenos Aires, indispensables para poder continuar con la producción y garantizar la exportación ya comprometida con Brasil. De nada sirvieron las explicaciones sobre que se trata de una compañía que exportó, según sus datos de 2012, el 80% de los que produce y que siempre trabajó con superávit comercial propio. Tampoco fueron útiles las argumentaciones sobre que el contenido de esos contenedores es necesario para poder cumplir con las operaciones ya pactadas con Brasil, las que le traerían al país dólares imprescindibles en estos momentos.
El nuevo decálogo modelo 2013, obviamente no escrito, para poder importar consta de tres principios:
*Todo vuelve a cero. Hasta ahora, una de las máximas morenistas consistía en que la empresa tenía que demostrar que por cada dólar importado había uno exportado. Y si había un superávit, mejor. Este sistema comenzó a aplicarse en 2011, y rigió hasta el primer trimestre del año. Sin embargo, ahora cambió. Los únicos datos válidos son los de 2013, y si el saldo de la compañía fue positivo el ejercicio pasado ya no importa. El contador volvió a cero en enero. Ahora, sólo se podrá importar si el registro de este año es positivo. Lo que continúa valiendo son los acuerdos bilaterales entre compañías que tienen superávit y las que necesitan importar, que le pagan un "fee" para que le "preste" parte de su superávit. En la jerga se lo conoce como el "régimen Pulenta", por la familia mendocina que logró que Moreno les habilite en 2011 seguir importando automóviles Porsche (hoy con mucha demanda) haciendo un arqueo con sus ventas al exterior de vino y maníes.
*El déficit de 2012 continúa en 2013. A diferencia del capítulo anterior, si el año pasado se acumuló un resultado negativo entre importaciones y exportaciones, hasta no cubrirlo no se autorizarán nuevas compras al exterior. Así, una empresa que el año pasado tuvo déficit deberá buscar algún socio superavitario de este año (ya no sirve el de 2012) para poder comprar al exterior. Como en esta época del año es difícil encontrarlo ya que las empresas que están vendiendo fuera del país primero quieren garantizarse su propio superávit para poder importar, hasta nuevo aviso el que tuvo déficit en 2012 deberá esperar. "Exporte bombachas de La Salada, pero exporte", fue la orden morenista a un empresario vinculado a los carteles electrónicos que sufre esta situación.
*Buscar proveedor local. Es el nuevo régimen que funciona, por ejemplo, para los súper e hipermercados que se entusiasmaron hace un mes con la posibilidad de traer productos del exterior luego de cerrar el acuerdo con Moreno por el congelamiento de precios. También para las grandes multinacionales y empresas locales industriales (por ejemplo, automotrices, siderúrgicas, textiles y de alimentos y bebidas). Cuando los privados intentan que se les autorice en la Secretaría de Comercio Exterior que maneja la lugarteniente de Moreno Beatriz Paglieri una operación de importación, se les pregunta si buscaron antes un proveedor local que pueda suplir ese pedido. Sólo cuando se justifique que es imposible la alternativa del proveedor local (por cuestiones específicas de calidad o por la inexistencia de un producto similar), la aprobación pasa "a comisión", donde la maquinaria burocrática va habilitando alguna de las 4.000 órdenes que llegan por día a los despachos de los funcionarios habilitados para firmar las autorizaciones.
Tal como había adelantado este diario el viernes pasado, este régimen continuará hasta que el Gobierno logre garantizar los u$s 10.000 millones de superávit comercial. Luego de un primer trimestre complicado (donde el resultado positivo fue de sólo u$s 1.311 millones), ahora se espera que las trabas morenistas comiencen a dar resultado ya en mayo. Luego habrá una revaluación para evaluar la evolución de la variable, pero la idea del Gobierno es que en algún momento antes de las elecciones de octubre Cristina de Kirchner pueda anunciar el logro de la meta. También se tendrá en cuenta la marcha de la caída de las reservas de dólares del Banco Central, hoy cerca de los u$s 39.500 millones.
Recién después de evaluar la situación de las dos variables, se discutirá si se reabre o no la importación. Mientras tanto, regirá el nuevo decálogo. |