Por NATALIA DONATO - Aunque el Gobierno se haga el distraído y pretenda circunscribir la suba del dólar paralelo a un grupo de especuladores, el abrupto crecimiento del blue y de la brecha con la cotización oficial está atentando contra la economía real. Freno de las inversiones; demora en las exportaciones y apuro por importar (con el consecuente deterioro de la ya empobrecida balanza comercial); aceleración de la inflación y una mayor ralentización de la economía, son algunas de las consecuencias de una brecha cambiaria que el viernes alcanzó el 90% el dólar paralelo cerró en $ 9,88, luego de tocar los $ 10 y que parece no tener techo, admiten los economistas.
La mayoría de los analistas coincide en que el Gobierno debería tomar medidas para moderar la inflación y la expectativa de devaluación, pero al mismo tiempo admiten que no lo harán en un año electoral, ya que implicaría un ajuste monetario y fiscal y ello impactaría sobre el consumo. El gasto primario creciendo por encima de la recaudación demuestra insostenibilidad de la política fiscal, esquema que seguirá condicionando la implementación de la política monetaria, advirtió la consultora ACM en su último informe.
Que el dólar blue siga subiendo y crezca la brecha producto de los controles y de la inflación, que incita a buscar refugio en la divisa, tiene efectos en distintos sectores de la economía real. Por un lado, paralizó casi por completo el sector inmobiliario. Los propietarios que tienen en venta sus inmuebles quieren dólares y los compradores buscan pelear el precio ante la imposibilidad de comprarlos en el mercado oficial. Y cuando el interesado propone pagar en pesos, no logran ponerse de acuerdo en el tipo de cambio. Al principio se cerraban algunas operaciones a un dólar celeste, pero al crecer la brecha ello se dificultó.
La incertidumbre respecto de cuál será el valor real del dólar oficial se generó mucha expectativa en torno a lo que ocurrirá pos octubre también está demorando las exportaciones y, por ende, la entrada de dólares que tanto escasean. También ocurre que algunos no venden ciertos bienes cuidando el stock y pensando que lo van a tener que reponer a un tipo de cambio más alto, sostuvo el titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadín Argañaraz.
Por otro lado, los importadores o las industrias que tienen insumos del exterior buscan stockearse lo más posible porque no saben a cuánto deberán pagar la mercadería más tarde. Claro que en lo que respecta a las compras al extranjero, deben contar con la autorización de la secretaría de Comercio Interior a partir de las DJAI. Si un empresario compra una máquina importada, es una manera de comprar dólares al tipo de cambio oficial, es una inversión financiera en algún punto, señaló el economista de Ferreres & Asociados, Fausto Spotorno.
Esta expectativa de devaluación también impulsa los precios, ya cebados a partir de la fuerte emisión monetaria y el gasto público. Los importadores o las industrias que dependen de insumos importados no sólo pueden optar por cuidar su stock, sino que también tenderán a aumentar los precios como forma de cubrirse. Si sos un industrial, vas a cargar un riesgo por si te faltan insumos, avaló Spotorno.
La inversión también se ve resentida por esta brecha cambiaria. Al no tener claro cuál será el valor real del dólar y, en consecuencia, cuál será la rentabilidad del negocio, la tendencia es a esperar a que se aclare el panorama.
Todos estos factores tenderán a ralentizar el ya exiguo crecimiento de la economía durante este año.