La receta del Gobierno para frenar la escalada del "blue" combina ya un ingrediente de ortodoxia y otro de heterodoxia. El primero se vio durante los últimos tres días en el mercado de los préstamos entre entidades financieras (el segmento interbancario) en los que el organismo decidió convalidar una fuerte suba de tasas de interés, que por ahora sólo se trasladó como un tibio ajuste en el retorno que se ofrece por los plazos fijos. El costo del dinero (el llamado call money) cerró ayer en un récord, del 18% anual, y encareció así sensiblemente las financiaciones que toman los exportadores. El objetivo oficial es obligar a este sector a liquidar sus divisas en el mercado cambiario oficial para abastecer la necesidad de dólares de las empresas y detener la salida de reservas del Banco Central. Ayer, al menos, lo logró: la mesa de dinero del organismo se hizo espacio para comprar u$s 60 millones y terminar con un saldo favorable marginal en las reservas (subieron u$s 20 millones, a u$s 39.486 millones). En los bancos, la tasa de interés también muestra un tibio movimiento alcista, por el mayor esfuerzo que deben hacer las entidades para convencer a los ahorristas de que renueven sus plazos fijos (en las mesas ya se paga más del 16% anual).
El segundo ingrediente que consideró el Gobierno para bajar al "blue" consiste en incrementar la presencia de controles oficiales en la City y asfixiar al máximo, de este modo, la operatoria en las cuevas financieras, para domesticar (al menos artificialmente) al dólar informal. Ayer, producto de esto, el "blue" estuvo poco demandado en la City y descendió sólo un centavo respecto de su cierre anterior, para quedar en los $ 9,87. Una baja tan exigua da señales, para muchos operadores, de que la divisa volverá a mostrarse alcista en los próximos días y no tardará en perforar los $ 10.
El dólar oficial, en cambio, quedó acomodado por el Central apenas un centavo más arriba, y terminó vendiéndose a $ 5,215.
En el sector bancario consideran que es probable que en las próximas semanas continúe la tendencia alcista de las tasas de interés en el segmento interbancario y que ésta empiece a reflejarse en los plazos fijos. El Banco Central busca con esto mejorar las liquidaciones de exportadores, que en los cuatro días hábiles de la semana pasada resultaron casi un 30 por ciento inferiores al máximo histórico de la semana previa (considerando sólo las operaciones realizadas por la industria aceitera y los exportadores de cereales, el monto fue de u$s 633,99 millones). En el primer cuatrimestre, las ventas provenientes de las exportaciones de granos, oleaginosas y subproductos del complejo aceitero sumaron 7.337,75 millones de dólares, un 4,15 por ciento más que en el mismo período de 2012, según estadísticas privadas.
En la Bolsa, la jornada también se mostró más calma que en los días anteriores, y se percibió una caída del volumen de negocios. Y en este contexto, el Merval ascendió el 1,6%, a 3.948,40 unidades, con lo que tocó un nuevo récord, impulsado por la mejora registrada en acciones del segmento energético. Entre los títulos públicos, el Bonar 2017 avanzó el 1,2% y el Par en dólares, un 0,3% (lo que explicó, en parte, que el riesgo-país bajara el 0,3%, a 1.200 puntos básicos). El Pro 13 cedió un 1,1% y los cupones en dólares, hasta el 1,1%. El mercado parece, en estos días, a la expectativa de lo que pueda pasar en las próximas semanas en el mercado cambiario, tras la estampida del "blue". |