Por Javier Blanco - La carrera alcista que ensaya el dólar paralelo, que lo llevó a subir 44% en 2012 y 45% en lo que va de 2013, ensayó un respiro ayer, al operarse en valores estables respecto del viernes y hasta registrar un retroceso de un centavo en la punta vendedora al cierre ($ 9,87) en relación con el cierre anterior. El leve ajuste, que cortó una racha de récords consecutivos (7 en las últimas 10 jornadas hábiles), llegó al cabo de una jornada de pocas operaciones debido a que en el mercado temen una intensificación de los controles de autoridades cambiarias y hasta observaron con preocupación el paso de algunos inspectores de la AFIP por las calles más emblemáticas de la City porteña, aunque en ese organismo descartaron que hubiera habido operativos. "No hubo nada", dijeron tras una consulta de LA NACION. Los operadores no tenían la misma impresión. "Es cierto que no hubo inspecciones u operativos . Pero desde temprano y hasta el mediodía se vieron inspectores con las características pecheras que los identifican", confesó un operador de una casa de cambio que desde que el cepo se profundizó (alejando a todo potencial cliente de su mostrador) tiene por principal actividad "observar lo que pasa en la calle, por no decir chusmear", dijo, resignado. "Hubo maniobras que podríamos calificar de disuasorias para atemorizar a los cueveros y silenciar a los arbolitos", corroboró otro operador, contradiciendo la versión del organismo. La interpretación de "pausa" que hacen en el mercado tiene que ver con el pronóstico alcista que se maneja para la divisa de persistir las actuales condiciones macroeconómicas. "Técnicamente no tiene techo", opinó ayer el economista Aldo Abram, actual director de la Fundación Libertad y Progreso. Su aumento "refleja que la gente sabe que algo anda mal y cada vez tiene menos confianza", sentenció. "No tenemos una explosión inmediata en vista, pero, por otro lado, tampoco tenemos un techo para el dólar", coincidió su colega Oscar Liberman, de la Fundación Mercado. Esa tesis fue refutada por Ricardo López Murphy, que sostiene que el precio del paralelo encontrará límites simplemente porque "todas las cosas tienen un precio a partir del cual no es conveniente seguir adquiriéndolas", y hasta especuló con que ese techo estaría cuando la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo se ubique entre "100 y 120". Empero, advirtió que la brecha ya existente (se ubica en 89,3%) "pulveriza" la inversión y "desalienta actividades que generan riqueza en el país, como la industria exportadora, la producción agropecuaria y la construcción". |