El miércoles, el peso perforó la barrera psicológica de los 10 pesos por dólar para caer hasta las 10,5 unidades. Luego se recuperó el jueves hasta los 9,6 vendedor para cerrar a 10,03 unidades.
Las fuentes de mercado dijeron, bajo condición de anonimato, que esperaban mayores controles del Banco Central y de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), por lo que la plaza se mantenía paralizada.
Si bien es informal, el mercado cambiario paralelo ha funcionado durante décadas en Argentina y tiene mayor actividad en momentos de volatilidad económica.
Ahorristas se volcaron masivamente a esa plaza desde hace más de un año cuando el Gobierno implementó un control de cambio para frenar una fuga de capitales.
La prohibición para adquirir dólares en el mercado formal disparó la cotización del peso en la plaza paralela y la brecha actualmente ronda el 100 por ciento.
El Gobierno espera aminorar la demanda de dólares con medidas que anunció el martes, que consideran un perdón impositivo a quienes repatríen dólares que tienen sin declarar en el exterior.