En su último informe mensual el Estudio Bein & Asociados advirtió que la magnitud de la brecha actual no tiene relación ni con la recomposición de la competitividad que requieren muchos sectores exportadores (dólar más parecido a $ 6,5), ni con la relación de convertibilidad implícita en el cociente entre base monetaria y reservas (dólar de $ 7,4). Más bien se asemeja en cambio al tipo de cambio real multilateral de 2002 en pleno overshooting cambiario. Sin embargo, afirmó: No tiene relación pero en medio de la manía sigue escalando. Es evidente que hay un nivel al cual la brecha se estabiliza, aquel en el cual el precio de los activos locales es lo suficientemente bajo como para gatillar la oferta de dólares. Y agregó que también es cierto que ese nivel depende directamente de la percepción del riesgo de acumular activos en Argentina en un contexto donde la tasa de interés que remunera al ahorro es de 15,5% anual frente a una inflación controlada en torno a 22/23%. Según la consultora que dirigen los economistas Miguel Bein y Marina dal Poggetto, la brecha (cambiaria) tiene costos, y más allá del debate respecto a la irrelevancia o no de un mercado pequeño e ilegal, ésta incomoda a la política. Añadió que en esta coyuntura cualquier intento de acelerar la pauta de devaluación y/o aumentar la tasa de interés, tiene efectos de corto plazo recesivos y/o inflacionarios que el Gobierno procura evitar, intentando llegar a octubre (elecciones) con la economía creciendo lo más posible y la inflación lo menos. |