EL SECTOR ALIMENTICIO PREFERÍA UNA REducción DE LA TASA SOBRE LOS PRODUCTOS BÁSICOS En un acto con empresarios del sector alimenticio, el presidente apeló a la “responsabilidad” del sector para que la medida se traslade a los consumidores. El presidente Néstor Kirchner confirmó ayer la futura rebaja al impuesto al valor agregado (IVA) y apeló a la "responsabilidad empresaria" para asegurar que la medida se traslade a los consumidores".
Aunque en el transcurso de este mes el Gobierno deberá decidir la magnitud de la rebaja de la alícuota, así como la duración de la medida, Kirchner le dijo a la cúpula de la CGT (a la que recibió en la Rosada junto al ministro de Economía, Roberto Lavagna) que será de tres puntos, de 21 a 18%.
Entre los empresarios del rubro alimenticio, que preferían reducir a la mitad la alícuota de los productos de la canasta básica, la noticia de la rebaja general pero en una dosis más modesta, dejó un sabor amargo.
El compromiso de los empresarios es central para asegurar que el impacto de la rebaja "llegue a toda la sociedad", enfatizó Kirchner en la inauguración de una planta de Arcor en Luján.
El IVA grava las distintas etapas de la producción y comercialización y genera un esquema de créditos y débitos, de manera que el impacto neto afecte sólo al consumidor final. Así, cuando se modifica la alícuota, en especial a la baja, debe asegurarse que ésta se traslade por todas las etapas hasta llegar a los consumidores. La dificultad de esto no se le escapa a Lavagna, que entre noviembre de 2002 y enero de 2003, durante la gestión de Duhalde, probó con una rebaja del IVA de dos puntos. La medida le reportó un costo fiscal al Estado de $ 360 millones, pero no llegó a los precios finales.
Ese fue el principal argumento de las empresas alimenticias para continuar presionando por una reducción de la alícuota hasta 10,5% para artículos de la canasta alimentaria. Representantes del sector presentaron a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) este proyecto, con el "compromiso de los integrantes de la cadena" de que bajarían los precios.
Alfredo Coto, presidente de la cadena de supermercados Coto, explicó ayer que en su sector "hay una competencia tremenda, por lo que estamos esperando poder bajar los precios, de manera que la economía formal logre retener los clientes que pierden por la competencia desleal, por la gran evasión, de comercios minoristas".
Alberto Alvarez Gaiani, titular de la Copal y de la UIA, aseguró que las empresas del sector "seguirán bregando para que la alícuota de los productos fundamentales de la canasta se lleve al 10,5%".
El hecho es que la recuperación económica y la mayor fiscalización elevaron la recaudación del tributo a niveles históricos y hoy el Gobierno puede evaluar distintas alternativas.
En este sentido, Juan Manuel Forn, CEO de Molinos, aseguró que los dos proyectos (el de rebaja generalizada y el que sólo alcanza a los alimentos básicos) "son compatibles entre sí". Estimó que el proyecto de bajar a la mitad la alícuota a los alimentos tiene el aval técnico de la AFIP y un costo fiscal de sólo $ 250 millones anuales, contra los $ 1.500 que le costará al fisco rebanar tres puntos la tasa general. Asimismo, Forn explicó que mientras el proyecto ‘canasta básica’ tiene más impacto social directo, el otro estimularía más el consumo en general. "Son objetivos económicos diferentes, compatibles entre sí", afirmó.
"No podemos estar en contra de una rebaja generalizada del impuesto, pero nos parecía que el otro proyecto era realmente de alto impacto", dijo a su vez Federico Braun, titular de la cadena de supermercados "La Anónima", quien aseguró que bajar tres puntos la alícuota general no incentivará mucho el consumo. "Es muy probable que no llegue a tener un efecto directo sobre precios", arriesgó. |