Por José Hidalgo Pallares - Con una inflación que no cede , un tipo de cambio retrasado, una brecha cambiaria creciente y números fiscales en rojo, si el Gobierno continúa postergando las correcciones a la política económica los costos van a ser cada vez mayores. Así lo advierten varios economistas, algunos de los cuales incluso prevén que en la Argentina, como consecuencia de los desórdenes acumulados en los últimos años, será necesario un ajuste. Las cifras de la economía nacional están lejos de ser alentadoras. El deterioro de las cuentas públicas se ha venido financiando con emisión monetaria, que alimenta la suba de los precios. La inflación, a su vez, corroe la confianza de los argentinos en el peso y fomenta la demanda de dólares y la creciente brecha entre la cotización de la divisa en el mercado formal y en el paralelo. La desconfianza también se ha traducido en un retiro masivo de los depósitos en moneda extranjera en los bancos locales, lo que afecta a las reservas del Banco Central. Todo esto, en un entorno en que el crecimiento de la actividad, según coinciden varias proyecciones, será inferior al promedio regional y en el mejor de los casos llegará al 3 por ciento. Daniel Artana, economista jefe de FIEL, resalta que este escenario se da cuando "las condiciones son extremadamente favorables para la Argentina". Y prevé que si no se da "un golpe de suerte adicional, la economía argentina se encamina hacia un ajuste clásico fiscal y cambiario". En su opinión, se podría haber evitado llegar a ese extremo si en los años de bonanza se hubieran aplicado "políticas prudentes", en lugar de profundizar los desórdenes. Cree, además, que cualquier decisión sobre la política económica se tomará luego de las elecciones de octubre y que, lejos de corregir su rumbo, el Gobierno optará por un desdoblamiento del mercado de cambios o una devaluación compensada con mayores retenciones. El economista Francisco Gismondi, asesor principal de la presidencia del Banco Ciudad, coincide en que es "inevitable" que la Argentina vaya hacia un ajuste. Pero, en su opinión, "el ajuste ya se está produciendo", aunque no se trate de un "ajuste clásico". Como ejemplo, mencionó que el sector privado ya tiene menos capacidad de ahorro y de compra como resultado del "impuesto inflacionario", que es consecuencia de financiar el déficit mediante la emisión monetaria. Y añadió: "El peso ya se está devaluando. El tipo de cambio oficial es un precio ficticio, porque el peso vale mucho menos. En algunos sectores ya lo están reconociendo, como en el turismo, ya que si viajo al exterior y gasto con tarjeta el tipo de cambio es otro, 20 por ciento más alto". Para Soledad Pérez Duhalde, coordinadora de Análisis Macroeconómico en abeceb.com, las medidas que el Gobierno está tomando, como el cepo cambiario, la prohibición de girar utilidades, el swap de divisas (ver aparte), las restricciones a la importación y el blanqueo de dólares no declarados "están mostrando que la situación no es viable". Para la analista, sin embargo, el Gobierno va a tratar de evitar cualquier tipo de ajuste que permita corregir la inflación y los desórdenes fiscales y cambiarios. "Existe una salida ordenada a esta situación, que pasa por moderar los subsidios, reconocer la inflación, ordenar las cuentas fiscales y negociar con el Club de París para lograr financiamiento externo. Pero una solución de este tipo no va a venir con este gobierno y cada vez se achican más las posibilidades de una salida ordenada", dijo. Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, si bien el Gobierno puede seguir ganando tiempo con medidas como el blanqueo de dólares o el swap de divisas con China, "mientras más parches pongan a los problemas de fondo, mayores van a ser los costos en términos de actividad y de empleo". Según el analista, las causas originarias de los problemas actuales son la inflación, el deterioro fiscal y la falta de confianza, generada por la incertidumbre que provoca la política económica. En ese sentido, cree que la solución pasa por reconocer la inflación y presentar un plan para combatirla.. |