El encuentro fue presidido por el senador kirchnerista Aníbal Fernández. Pero la oposición pudo hacer oír las voces críticas al proyecto. Los ejes más importantes de los ataques a la iniciativa del Gobierno giraron alrededor de la falta de confianza, que hace poco probable que tenga éxito el blanqueo, mientras que abriría la puerta a que capitales provenientes de actividades ilícitas se instalen en forma permanente en el país.
Uno de los más duros fue el ex secretario de Finanzas Guillermo Nielsen, quien dijo que la desconfianza en la política económica del Gobierno es tal que en las últimas semanas se está dando incluso un vaciamiento de las cajas de seguridad de los bancos, los que tienen 30% de estas bóvedas ociosas, aseguró. En el blanqueo anterior se presentaron aproximadamente unos u$s 4.000 millones, y se llevó a cabo en una situación macroeconómica y de expectativas mucho más favorables que las actuales, advirtió Nielsen.
El ex funcionario durante la gestión de Roberto Lavagna al frente del Ministerio de Economía, enumeró que la brecha cambiaria entre el oficial y el dólar blue era de aproximadamente 5%, mientras que hoy es de casi 100%. Otro indicador, los depósitos en dólares de los argentinos en los bancos estaban creciendo en unos u$s 2.000 millones al año, y hoy esos depósitos están en caída libre, y ya se perdieron unos u$s 5.000 millones en los últimos doce meses.
Nielsen consideró que va a ser muy difícil acercarse al monto del blanqueo anterior, a menos que haya acuerdos con sectores oscuros que pueden aportar fondos cuantiosos al blanqueo. Además, recordó que en el blanqueo de 2009 se solicitó la explicitación de los fondos, pero no su ingreso al país. De los u$s 4.000 millones, sólo u$s 600 millones volvieron a la Argentina.
Por su parte, el abogado Roberto Durrieu alertó que se corre el peligro de que el crimen organizado vea en la oferta pública una ventana para introducirse en la Argentina. En su opinión, se quieren traer los fondos de los evasores, pero por contradicciones en las cláusulas del proyecto se puede permitir que venga la delincuencia organizada, insistió. Y precisó que se trata de los grupos criminales que se dedican a defraudar al Estado, porque el artículo 16 no restringió los fondos que se pueden blanquear.
No es cuestión de un gobierno o dos, porque una vez que el crimen organizado entró, reconstruir la ruta del dinero una vez que fue legalizado es muy difícil, remarcó Durrieu. Además señaló que tras el blanqueo de 1992 la Justicia detectó que entre 1993 y 1996 entraron a la Argentina los dos carteles de la droga más grandes que había en ese momento, el de Juárez y el de Medellín.
En tanto, otro de los disertantes de ayer fue el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, quien señaló que el Gobierno avanza con un blanqueo a evasores, cuando debería avanzar en darle más libertad a los que cumplen. Sobre el nuevo título Cedin, lo comparó con las cuasimonedas. Dijo que será un Patacon dolarizado y convertible. Y anticipó que no tendrá impacto en el mercado inmobiliario, ya que el problema allí no se produce por falta de dólares sino porque discrepan vendedores y compradores en la valuación.
Tras la disertación de Sturzenegger, el senador Ruperto Godoy (FPV) acusó recibo de las críticas del economista y lo acusó de representar lo peor de las políticas económicas argentinas. A lo cual Sturzenegger le preguntó si él estaba orgulloso de que la Presidenta copie las políticas del ministro de la dictadura, Martínez de Hoz. Y agregó: los argentinos aprendimos que estas medidas que impone el Gobierno terminan en un gran fracaso.
La nota de color la dio el senador Fernández, quien sacó una grabación de Sturzenegger aduciendo que el economista pide una devaluación del 40%. El presidente del Ciudad respondió afirmando que la devaluación ya es un hecho, y el Gobierno debe hacerse cargo.