La política del Gobierno de influir en el precio del dólar a través del mercado de bonos encontró ayer un límite. Pese a que la intervención oficial mantuvo relativamente estable el valor de los títulos dolarizados, un instrumento indirecto para hacerse de dólares a través de un canal oficial, el paralelo tuvo un importante rebote. Tras haber caído un 20% en prácticamente dos semanas, ayer recuperó parte de lo perdido y finalizó a $ 8,80, una suba del 4,3% en relación con el cierre anterior. Se quebró así una racha de diez días consecutivos en el que el dólar informal había operado en baja o, en el peor de los casos, neutro.
Con el aumento de ayer, la brecha entre el dólar oficial (subió medio centavo, a $5,27) y el paralelo se agrandó hasta el 67%, cuando había llegado a un mínimo del 60%. Y se vuelve a dar el fenómeno que el "blue" supera con comodidad al dólar fuga o "contado con liquidación", que ayer cerró a $ 8,62, cuando había bajado de $ 8,50 el miércoles. En las cuevas coincidieron en que se notó una mayor demanda por parte del público por una razón central: se percibió que por debajo de $ 8,50 el precio estaba barato, tras haber tocado los $ 10,45 en el arranque de mayo. Pero hubo otros componentes que alentaron la demanda, como la decisión del Gobierno de restringir más la extracción de dólares a través de cajeros en el exterior. El menor acceso a divisas a través de canales formales incentivó en los últimos tiempos la compra de dólares a través del mercado paralelo, por lo que resulta lógica la reacción del mercado. Además, los anuncios efectuados por el Gobierno en relación con el aumento del 35% para la Asignación Universal por Hijo y las asignaciones familiares implicarán una mayor emisión de pesos en relación con lo que estaba previsto. Si hasta ahora la expectativa era que el Central emitiera cerca de $80.000 millones para financiar al Tesoro vía adelantos transitorios, estos incrementos adicionales aumentarían todavía más la presión cambiaria al inyectarse mayor cantidad de pesos al mercado.
Los bonos en dólares se mantuvieron mucho más tranquilos. El Bonar VII, que vence en septiembre, subió apenas un 0,87%, hasta $874,5, lo que arroja un valor implícito del dólar de $ 8,45, bien alejado del "blue". Este título pagará u$s 103,5 en dólar billete por cada lámina de 100 en septiembre. Justamente, se conocieron algunos informes como el de la banca de inversión Jeffries que recomienda la compra de Boden 2015, ante el inminente vencimiento del anterior título. Se estima que parte de los u$s 2.000 millones que pagará el Gobierno serán reinvertidos en otros títulos, aunque siempre de corto plazo.
Prácticamente todos los títulos dolarizados tuvieron el mismo comportamiento, es decir una suba leve que no se acercó ni por asomo al aumento del informal.
Los cupones PBI arrancaron mal, pero fueron recuperando posiciones a lo largo de la jornada. Finalmente, el más beneficiado fue el nominado en pesos, que subió 2,5%, mientras que el dólares terminó neutro. La tasa de interés para inversores mayoristas mostró ayer el empinamiento de los últimos días. Según el último dato relevado por el Central, la Badlar superó el nivel de 16% anual, aunque en realidad algunos bancos llegaron a pagar hasta 18% la semana pasada. No se espera, sin embargo, que las tasas tengan subas adicionales en los próximos meses, pese a que resultaría una buena estrategia para calmar la demanda por dólares en el paralelo.
Fue una jornada de pocas operaciones en el mercado mayorista de cambios, con escasa intervención del Central, que terminó con saldo neutro. Las reservas volvieron a caer, esta vez u$s 30 millones, al finalizar en u$s 38.776 millones.
|