La caída de reservas este año podría superar los u$s 5.000 millones, según proyecta la consultora Empiria, que advierte que el blanqueo difícilmente pueda revertir este panorama. En momentos en que el Banco Central lucha para recuperar reservas en la época en que llueven dólares de la cosecha, el dato resulta relevante para avizorar cómo vendrá el mercado cambiario.
"En lo que va del año, el deterioro del balance cambiario excede las expectativas más pesimistas. Pese a que las liquidaciones del agro ya superan a las de 2012 (cuando en el primer trimestre eran inferiores en casi u$s 1.000 millones), las compras del BCRA resultan raquíticas: menos de u$s 600 millones en abril, cerca de u$s 250 millones hasta mediados de mayo (al cierre del viernes 17/5), y apenas u$s 590 millones acumulados en el año (menos del 10% de los u$s 6.060 millones que se habían comprado en igual período del año anterior, aun con la mala cosecha derivada de la sequía) son cifras ilustrativas de la escasez", señala un informe de la consultora.
A continuación, los datos más relevantes del informe.
Pero llama la atención que, a pesar de ser un comprador neto, las reservas continúan cayendo en el segundo trimestre (acumulando u$s 4.400 millones en el año, más de un 10% respecto del cierre de 2012), con mermas de más de u$s 900 millones en abril y cerca de u$s 600 millones en lo que va de mayo, pues se suponía que la autoridad monetaria estaría recuperando reservas en el período de mayor liquidación estacional de soja-dólares.
Múltiples factores explican la caída de reservas: la merma en la cotización del oro (cerca de un 20% en el año, implica unos u$s 650 millones de menores reservas respecto del cierre de 2012), los pagos de deuda del Tesoro a bonistas (en torno a los u$s 900 millones) y a organismos internacionales (u$s 350 millones), y la salida de depósitos en dólares (u$s 1.100 millones) explican un 70% de la variación negativa de las reservas. El 30% restante, conforme a los balances semanales del BCRA, debe atribuirse a la cancelación de deudas con otros bancos centrales, correspondientes a líneas de crédito que se habían abierto en 2011 para maquillar la caída de reservas en el entorno de las elecciones presidenciales (que en el pico de 2011 habían llegado a u$s 5.000 millones, se habían reducido a u$s 3.000 millones durante 2012, y que el saldo actual ronda los u$s 1.500 millones).
No resulta difícil imaginar que esta cancelación de deuda con otros bancos centrales no se debería a una decisión autónoma, sino a un requerimiento de la contraparte, puesto que estos pagos lucen por demás "inoportunos", en momentos en que el Gobierno no escatima esfuerzos para "inflar" las reservas, como el controvertido blanqueo. Y si ello implica que se deberán cancelar también los aproximadamente u$s 1.500 millones que se estima que aún se deben, la esperada suba de reservas en el segundo trimestre no se verificaría, y la caída de reservas en el año podría superar los u$s 5.000 millones (superior a u$s 3.300 millones de 2012, y cerca de u$s 5.900 millones de 2011, aun cuando ahora hay cepo). Difícilmente el blanqueo pueda cambiar este panorama sombrío.
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