SAO PAULO (AP) - Los inversionistas extranjeros están apostando a que Brasil ya no será un lugar inseguro para colocar dinero. Recientemente, compraron 700 millones de dólares en acciones de empresas brasileñas que fueron al mercado, desde fabricantes de cosméticos hasta una aerolínea comercial. Bancos de inversiones no recuerdan tal nivel de actividad para ofertas de acciones, y es sólo el inicio de una fiebre de negocios en la mayor economía sudamericana. Son tiempos de alza para las fusiones y compras, con pronósticos de mejores cosas aún por llegar en un país de 182 millones de consumidores potenciales y una floreciente industria exportadora. A la vez, las empresas brasileñas que buscan expandirse encuentran financiamientos mucho más fácilmente que hace un año, cuando los inversionistas se apartaban del país. Los inversionistas también compraron 600 millones de dólares la semana pasada en bonos corporativos de la empresa estatal Petrobras. El Banco de Brasil --del estado y el más grande del país-- consiguió 300 millones de dólares con la venta de bonos esta semana y el instituto Santander Banespa consiguió de la misma forma 400 millones de dólares. La diferencia para este nuevo ambiente parece ser cómo el mundo financiero percibe al presidente Luiz Inacio Lula da Silva. Un ex dirigente sindical que asustaba a inversionistas, Lula ahora se ha convertido --tras ser elegido el primer presidente de izquierda de Brasil-- en un mimado de Wall Street. Desde que asumió el cargo en enero del 2003, el gobierno de Lula ha controlado la inflación con políticas monetarias ortodoxas, que tras inicialmente llevar a una recesión han colocado al país en el camino de un lento pero sostenido crecimiento que no se veía desde la década de los 70. Los inversionistas ya no temen que Lula --elegido con una masiva votación en medio de promesas de nuevos programas sociales para millones de pobres-- pueda arruinar al país y llevarlo a un colapso económico al estilo argentino. "Había interrogantes sobre cuál sería la dirección que el gobierno tomaría, pero creo que ahora todos están convencidos que estamos en el camino correcto con consistencia en todas las políticas macroeconómicas", dijo Luiz Muniz, quien encabeza el banco de inversiones Rothschild Brasil. "Queríamos superávit fiscal, y lo lograron, queríamos inflación controlada y lo lograron", agregó. A comienzos de año, surgieron preocupaciones en torno a que los inversionistas --que buscan mayores retornos en mercados emergentes-- salieran ante el alza de los precios internacionales del petróleo y las tasas de interés. Pero esos temores desaparecieron y el clima se tornó favorable nuevamente tras el éxito de las ofertas públicas de acciones de las empresas brasileñas, una sucesión de fusiones y claras señales de recuperación de la economía. Luego el gobierno reportó un crecimiento en el segundo trimestre mayor al esperado y ahora la previsión es que se expanda más de 4% al cierre del 2004. Los inversionistas aplaudieron de nuevo cuando la agencia Moody elevó la clasificación crediticia de Brasil la semana pasada. "Los clientes temían que fuese un auge pasajero", dijo Charles Wortman, director gerente del J.P. Morgan Chase & Co. "Ahora parece claro que el crecimiento es más sustentable". El mayor negocio en lo que va de año se cerró el mes pasado, cuando la cervecera de Bélgica Interbrew SA y la brasileña AmBev completaron un negocio de 11.400 millones de dólares para crear la mayor empresa cervecera del mundo: InBev. Otros negocios de la última temporada fueron las primeras ofertas públicas de acciones: la de la aerolínea Gol Linhas Aereas Inteligentes SA, con la que la empresa consiguió 280 millones de dólares; América Latina Logística SA, la operadora de ferrocarriles más grande de Latinoamérica que obtuvo 172,5 millones de dólares y la de Natura Cosméticos SA, que obtuvo 216 millones de dólares. La española Telefónica Móviles y la Portugal Telecom anunciaron recientemente su plan de invertir 507 millones de dólares para aumentar su participación accionaria en una sociedad de telefonía celular brasileña, la Brasilcell, convirtiéndose así en el mercado de celulares de mayor crecimiento en el mundo. El gigante de las telecomunicaciones Teléfonos de México pagará 370 millones de dólares por una porción del mayor servicio de televisión por cable de Brasil. Ese acuerdo fue anunciado semanas antes que Telmex, controlado por el multimillonario mexicano Carlos Slim complete la compra por 400 millones de dólares de Embratel, la firma de llamadas a larga distancia más grande de Brasil. La firma de productos alimenticios y agrícolas Cargill Inc, de Estados Unidos, anunció este mes que pagará 130 millones de dólares por una participación en Seara Alimentos, una de las mayores compañías de Brasil en producción de carne bovina. Gran parte de las empresas multinacionales en Brasil ya tienen años en el país, como Cargill, un gigantesco procesador de soja y azúcar con cuatro décadas en el país. "En los 90 hubo todo el proceso de privatización, y ahí fue cuando llegaron los nuevos, que fracasaron y luego se fueron", dijo James Mohr-Bell, ex ejecutivo de una compañía de aluminio y que ahora es consultor para empresas multinacionales en Brasil. "Los que están comenzando a hacer negocios de nuevo, son los mismos de los viejos tiempos y que ya conocen Brasil", aseguró. Muchas empresas, produciendo al máximo, están desempolvando viejos planes de expansión engavetados hace años. Pero Mohr-Bell advirtió que Brasil todavía puede retroceder a sus tradicionales ciclos de alzas y bajas si recibe golpes financieros no anticipados como inflación, nuevos problemas de infraestructura o algo más grave como una crisis en la economía china, que afectaría gravemente las exportaciones de soya brasileña. "La inversión está subiendo, pero la pregunta es si seguirá o tendrá limitaciones", dijo Mohr-Bell. "Brasil es mucho menos vulnerable de lo que era hace cinco años, pero la vulnerabilidad todavía existe". |