La primera reunión de la nueva conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) resumió, en tres horas, las cuatro inquietudes que acompañarán probablemente a los dirigentes fabriles de aquí al fin del mandato de Cristina Kirchner: los controles de precios, la relación con el Gobierno, las declaraciones públicas de cada ejecutivo y la caída de la competitividad. Fue, en rigor, una cristalización de viejos temores que vienen recrudeciendo, uno de los cuales adquirió relevancia el sábado, cuando la Presidenta se refirió por fin, ante una multitud en Plaza de Mayo, a la inflación. "Yo digo que los precios no los ponen los trabajadores ni el Gobierno: yo digo que los precios los fijan los empresarios y los grandes monopolios", dijo. La presunción de los hombres de negocios, que acaban de elegir como líder a Héctor Méndez, emerge de una interpretación de la psiquis del kirchnerismo: toda vez que el Gobierno falló en la solución de un problema se dedicó a buscar culpables. La queja más elocuente provino de Copal, la cámara de las alimenticias, luego de que varios de sus integrantes vieran, el domingo por la noche, un programa del canal C5N, del empresario Cristóbal López, que atribuía la inflación a los "formadores de precios" y mencionaba a compañías como Molinos y Arcor. Esta noción, que parte de la idea de que la escalada de precios obedece más a razones microeconómicas que macroeconómicas, es en rigor el pensamiento de Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, y Axel Kicillof, viceministro de Economía. No fue casual entonces que ayer reverdecieran en la UIA dudas sobre qué significa el mandato presidencial a Mirar para Cuidar, dirigido días atrás a la militancia. Se propuso entonces, como primera medida, repartir entre todos los ejecutivos la desgrabación de aquel programa de C5N. Daniel Funes de Rioja, líder de Copal, advirtió sobre la necesidad de estar alerta ante cualquier metodología ajena al Estado de Derecho. Y Luis Ureta Sáenz Peña, de Peugeot, pidió esperar a oír qué decía sobre los controles de precios cada representante sectorial en las reuniones de junta directiva. La perturbación es más de fondo, y tiene que ver con el modo en que los empresarios llevarán en este año electoral su relación con la Casa Rosada. Ausente José Ignacio de Mendiguren -ahora en el cargo de secretario-, Méndez tuvo ayer que dar explicaciones sobre sus primeras palabras como conductor sobre la década "ganada" o "perdida", según cada interpretación, que tanto molestaron en el Gobierno. La conclusión que sacaron no es nueva y resulta en cierto modo difícil de cumplir: de ahora en más, la UIA se expresará sólo a través de comunicados. Están convencidos de que cada paso será estudiado desde el poder. ¿Cómo responder, por ejemplo, a las invitaciones a actos? Ayer se planteó el primer caso testigo: la asistencia, hoy al mediodía, al Museo del Bicentenario para una celebración en la que Cristina participará, por teleconferencia, de la Bienal de Venecia, donde se homenajeará a Eva Perón. Ningún gesto será inocente allí y es probable que, después, la Presidenta presente de manera oficial, con Moreno, el plan Mirar para Cuidar. Luis Betnaza, director de Techint, encontró una salida. Propuso que Méndez, como jefe de la UIA, estuviera presente de ahí en más, sin excepción, en todos aquellos actos que tuvieran que ver con la industria, pero que la asistencia a invitaciones de otra índole quedara a criterio personal. Sólo el tema fabril dará de por sí un gran trabajo. Francisco Gliemmo, de la firma Gasol Platense, oficiaba ayer como secretario e instó a analizar la competitividad de cada sector durante la próxima reunión de junta directiva. Serán, seguramente, conclusiones que se llevarán a la Casa Rosada si prospera lo que Méndez les transmitió ayer a todos: un pedido para que la Presidenta reciba a todo el comité ejecutivo. La apuesta es arriesgada, dada la hostilidad perceptible en los últimos tiempos desde la militancia hacia las corporaciones. Es cierto que, más allá de los cargos, la cúpula fabril no cambió. Con las excepciones de Federico Nicholson, que dio un paso al costado para abocarse a la tarea de director en Ledesma y designó en la UIA a Eduardo Nougés; Alberto Álvarez Saavedra, reemplazado por Raúl Abete; Osvaldo Dapuetto, sucesor de Aldo Espósito, y las incorporaciones de José Urtubey y Ercole Felippa, el comité es el mismo de hace años. El cambio de humor -drástico, si se lo contrasta con los primeros tiempos del kirchnerismo- viene más bien de la Casa Rosada. Temas para una primera reuniónDebutó ayer el nuevo comité ejecutivo de la UIA - Precios
Cada vez que el Gobierno falla en la solución de un problema, busca un culpable externo, razonan en la UIA
- Inquietud por la TV En la reunión de ayer, preocupó un programa del canal de Cristóbal López, que señalaba a empresas como responsables de la inflación
- Reunión con Cristina
Méndez les transmitió ayer a los empresarios que pedirá que la Presidenta reciba a todo el comité ejecutivo fabril
- Mordaza para varios
Para evitar malentendidos, la UIA se expresará, de ahora en más, sólo a través de comunicados
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