Un nuevo impuesto que comenzaría a cobrarse hacia fin de año en Capital Federal mantiene en alerta a empresarios, quienes aseguran que podría traer un grave perjuicio económico, sobre todo a las compañías con alta presencia publicitaria en locales (como bancos, tarjetas de crédito y alimentarias). Se trata de una tasa municipal que, en principio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires comenzará a cobrar por los "calcos" que se encuentren pegados en las vidrieras de los negocios. Pero según los empresarios, no está claro aún cuáles son los criterios de cómo deben ser y dónde deben estar las publicidades para ser alcanzadas por este tributo.
Para la Capital Federal es una novedad, pero en otras jurisdicciones ya se cobra este tributo (General Pueyrredón, Malvinas Argentinas y General Rodríguez, entre otras), no sin conflictos. En suelo porteño, el Gobierno contrató a la empresa SEMCOR para realizar un relevamiento en todos los locales que determinará los metros cuadrados que ocupan las publicidades. Se estima que el informe que resulte de ese análisis estará listo para fin de año. Y allí es donde comienza la preocupación de los empresarios.
Hernán Fernández Bul-gheroni, asesor de la Cámara Argentina de Anunciantes, explicó a este diario que "el temor de las compañías anunciantes radica en que el criterio sea tan laxo como los de la mayoría de los municipios. Puede llegar a cobrarse por todos los elementos colocados en el interior de los locales y no sólo por los calcos de lo que se considera una vidriera tradicional". El ejecutivo hace muchas distinciones. Considera que podría tomarse sólo como referencia el vidrio que da a la vía pública, donde suele haber calcomanías con promociones de descuentos de tarjetas de crédito, por ejemplo. Pero se pregunta si también estará incluido el escaparate en total (el espacio donde suele haber maniquíes, por caso) o si se ampliará para los locales que tienen pasillos hacia el interior con vidrios, que también pueden tener calcos. Incluso se da el caso de los llamados "drugstores" o "maxikioscos") que no tienen vidrio sino que están abiertos a la vía pública, con gran cantidad de calcos de los productos que se venden.
El valor de esa tasa es de 8 pesos anuales por unidad o por metro cuadrado. Este valor, que no parece excesivo en un caso particular, si se multiplica por todos los avisos visibles desde la vía pública en todos los comercios de la Capital Federal suma un monto más que millonario. "Es imposible hacer un cálculo sobre lo que puede llegar a recaudarse hasta que no se sepa qué está incluido en el informe", aclaró Fernández Bulgheroni. Además, será difícil calcularlo para las propias compañías porque hay muchos casos en los que los comercios pegan calcos sin su consentimiento. Por ahora, las cámaras de los sectores que están afectados por el impuesto mantienen reuniones con funcionarios del Gobierno de Mauricio Macri para aclarar las dudas. Pero ya preparan eventuales amparos dependiendo de la gravedad del daño que resulte del informe. |