Existen varios escenarios respecto al caso y las Big Three Fitch, S&P y Moodys están en modo de espera. Las agencias coinciden en que el tiempo de la resolución de la Corte es incierto y que las autoridades argentinas optarán por prolongar la decisión final apelando a la Corte Suprema.
Si el resultado legal va en contra de Argentina y el Gobierno se niega a cambiar su postura, entonces podría ocurrir un evento crediticio negativo y Fitch recortaría su calificación, sostuvo Shelly Shetty, directora de deuda soberana de Fitch Ratings para América Latina.
Por otro lado, si Argentina gana el caso o si el Gobierno se compromete a cumplir con la resolución, entonces Fitch podría subir su calificación en moneda extranjera. Sin embargo, el alcance de cualquier suba en la nota tomará en consideración las condiciones difíciles y de deterioro de la economía, aunque creemos que Argentina todavía tiene suficientes reservas para continuar con el pago de su deuda, agregó Shetty.
Fitch Ratings mantiene la calificación de deuda de largo plazo en moneda extranjera de Argentina en CC, y la de corto plazo a C. Las notas fueron reducidas en noviembre del año pasado ante la posibilidad de que el país caiga nuevamente en cesación de pagos. Además, la calificadora mantiene la nota de bonos bajo legislación internacional en CC y a los denominados bajo ley Argentina en B-.
De acuerdo con los diversos resultados posibles, consideramos que nuestra calificación actual de B- y la tendencia negativa incorporan los riesgos asociados con el procedimiento jurídico desarrollado en los tribunales de Nueva York, explicó Sebastián Briozzo, analista principal para Argentina.
El último informe de S&P sostiene que si los pagos de la deuda se ven amenazados por la decisión de las cortes, podría bajar la calificación a la categoría CCC.
En tanto, la calificación de Argentina podría bajar a SD (incumplimiento selectivo) si no cubre un pago de la deuda canjeada y no soluciona el incumplimiento en un plazo de cinco días.
De manera similar, podríamos bajar la calificación a SD si Argentina hace pagos alternativos a los acreedores que no compensan de manera razonable los términos y condiciones originales, sentenció S&P.
Existe un aumento del riesgo de default en una parte de la deuda argentina, que es la que está sujeta a la legislación extranjera. Hace dos meses bajamos la calificación de esa porción de la deuda y ahora estamos a la espera del desarrollo de posibles escenarios, explicó Gabriel Torres, analista principal de la deuda soberana de Moodys, que no descarta un posible escenario de default.
Moodys mantiene una calificación general de B3 (una nota similar a B-) de la deuda Argentina, pero rebajó su calificación a los bonos argentinos emitidos bajo ley extranjera a CAA1 en marzo de este año por el creciente riesgo de una cesación de pagos como resultado de los procesos legales en Estados Unidos.