Por Javier Blanco - El torniquete que el Gobierno ensaya para mantener bajo control la cotización del dólar paralelo le dio resultado nuevamente ayer y favoreció un reacomodamiento bajista de 20 centavos en el precio de venta del billete, que cayó de 8,80 a 8,60 pesos, en un mercado de operaciones muy reducidas por temor a inspecciones. La maniobra, que incluye un aumento en el costo del dinero ante el sostenido empuje al alza de las tasas de interés y una fuerte presión sobre el dólar arbitraje o contado con liquidación (mediante agresivas posturas de ventas de bonos a precios estables o a la baja), sirvió para desinflar la demanda institucional del paralelo y desalentar las compras "hormiga", según la descripción que hicieron ayer a la tarde varios operadores. "Las empresas se sienten más controladas. Incluso sus propios operadores, algunos de los cuales estuvieron reunidos en las últimas horas nuevamente con (el secretario de Comercio Interior) Guillermo Moreno. Les piden que se abstengan de operar por unos días. Si a eso le sumás que necesitan pesos para pagar los aguinaldos, da la sensación de que estarán retirados por unos días. Y la gente está a la expectativa de las señales que da el precio. Por ahora parece creer que podría llegar a comprar más barato más adelante", reseñó ayer un operador, en referencia a la escasa actividad en esa plaza. El contexto en el que opera el mercado informal se modificó un día después de que el Gobierno anunciara el blanqueo de divisas (el 8 de mayo pasado). Fue por la estrategia que diagramó en un intento por mejorar las posibilidades de éxito de esa iniciativa. Esa ofensiva incluyó un giro ortodoxo en lo monetario, que quedó reflejado, por caso, en el aumento de 240 puntos en el rendimiento de las letras que el Banco Central coloca regularmente para regular la oferta de dinero. "Por ese título a un año hoy paga 17,8 por ciento anual, el mayor interés nominal desde 2003", indicó la consultora Muñoz y Asociados. También en el apatía que el Banco Nación muestra por participar del mercado de préstamos interbancarios (que usualmente lo tiene como mayor oferente y, en muchas ocasiones, como único), lo que hace que el costo de este tipo de financiamiento muestre inusuales "picos" tras mantenerse por largos meses estable en un rango del 10 por ciento anual. Hace dos semanas la llevó al 21 por ciento y ayer la subió del 10,5 al 15 por ciento por la demanda de la banca privada para cumplir con sus propios requisitos de efectivo mínimo. A esto hay que sumar la presión que la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) desplegó sobre el "dólar fuga". Su activa presencia vendedora hizo subir entre 40 y 50 por ciento promedio el volumen de negocios con los bonos más utilizados para este tipo de operaciones (como el Boden 15) durante mayo y se mantuvo en los últimos días. Incluso ayer, lo que a hizo retroceder el dólar arbitraje de 8,50 a 8,41 pesos. Lo cierto es que, de esta manera, el Gobierno logró ir achicando la amplia brecha abierta entre la cotización del dólar oficial y el paralelo del 100 al 62 por ciento, en momentos en que su apuesta por el blanqueo de divisas quedó a un paso de estar operativa (ayer se publicó la ley en el Boletín Oficial). Vasos comunicantes- $ 8,41
Dólar arbitraje o fuga Había promediado $ 8,50 el pasado viernes
- $ 8,60
Dólar paralelo Venía de $ 8,80. La brecha con el oficial cayó al 62%
|