Aunque el Gobierno insistió durante marzo y abril que la creciente brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo no tendría impacto en la economía, lo cierto es que terminó generando una doble reacción, tanto en el Poder Ejecutivo -que lanzó el blanqueo de capitales en mayo- como en el sector privado, que buscó resguardarse ante la incertidumbre y cubrirse ante un eventual suba del tipo de cambio. Según consignó la consultora Ecolatina en su último sector, las familias pasaron a privilegiar la inversión en ciertos bienes durables y el gasto en turismo en el extranjero, bienes que siguen atados al dólar oficial. Esto generó una disparidad en las trayectorias de las variables de consumo: mientras que las ventas de autos 0 km muestran un fuerte crecimiento (en mayo fue de 17% interanual), las ventas minoristas caen. En el caso del turismo emisivo, la brecha profundiza el déficit, con el aumento de argentinos viajando al exterior para acceder a bienes al tipo de cambio oficial (7% en el primer cuatrimestre del año) y para retirar depósitos en moneda extranjera. En cambio, se ve disminuida la cantidad de extranjeros que ingresan al país (15% menos, según el último reporte), que cambian sus divisas en el mercado paralelo, disminuyendo aún más los ingresos del sector. Además, se acentuó el retiro de las cuentas en moneda extranjera, presionando a la baja las reservas vía caída de los encajes. La brecha también generó que las firmas busquen mecanismos para captar dicho spread, con el fin de obtener rentabilidad por fuera del propio objeto social para el cual fueron constituidas. Ecolatina planteó que percibe un mayor riesgo de de subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones, así como la postergación en las ventas al exterior (acopio) a la espera de un tipo de cambio oficial más favorable al momento de liquidar las divisas. Por el otro, las firmas incrementan su endeudamiento en pesos (a la vez que cancelan deuda en dólares), a la espera de licuar vía inflación el crédito obtenido. La líneas de tasas subsidiadas en pesos a 15% aparecen, en ese sentido, como una opción rentable. Además, la brecha cambiaria desincentiva tanto el ingreso de divisas de empresas radicadas en el extranjero como el influjo de inversión extranjera directa. De acuerdo a la consultora, este contexto explica en buena medida el actual deterioro de la economía, que se ve reflejado en la caída de la confianza de los consumidores y en el ajuste a la baja de las proyecciones de actividad y reservas. En esta línea, considera necesario establecer una política económica que contemple este nuevo escenario más allá de las medidas de corto plazo. |