Por Jorge Oviedo - Ni los congelamientos de precios ni la redolarización del mercado inmobiliario parecen cambiar el humor de los argentinos sobre la marcha de la economía. Las expectativas económicas volvieron a tener una fuerte caída en mayo porque la gente tiene cada vez más inseguridad respecto del futuro de sus empleos y sus ingresos. Las expectativas económicas han resultado ser un indicador político clave, ya que sus dos récords de optimismo coincidieron en 2007 y 2011 con las victorias electorales de Cristina Kirchner, mientras que el nivel más alto de pesimismo se registró en 2009, cuando el oficialismo fue derrotado en las urnas. El temor a la pérdida del empleo en los próximos seis meses es sólo superado por el que se midió en mayo de 2009, en medio de una recesión económica . Así surge del último relevamiento del Índice General de Expectativas Económicas (IGEE), que elaboran la Universidad Católica Argentina y TNS-Gallup, y que se difundirá en los próximos días.
El índice retrocedió en mayo 2,3% respecto de abril, con lo que quedó 8,9% por debajo de la medición de mayo de 2012. En lo que va del año cayó 8,7 por ciento. La reelección de Cristina Kirchner, en octubre de 2011, coincidió con un récord de optimismo. Pero las medidas que el Gobierno aplicó ya desde antes de la reasunción de la Presidenta comenzaron a desmoronar la confianza de los consumidores. El indicador bajó en 12 de las 19 mediciones mensuales posteriores. El Gobierno, además, no ha conseguido, con sus planes de congelamiento, conjurar el temor al encarecimiento de los comestibles. Cuando se pregunta cuál es la mayor preocupación para los próximos seis meses, el 34% contesta que es, justamente, el aumento de los alimentos. Desde 2009 sólo una vez, justo en ese año, no fue la mayor preocupación, sino la pérdida del empleo. Fue porque la recesión, agravada por la sequía, la gripe A y la crisis internacional, moderó la inflación a costa de una gran caída de la actividad. En los últimos doce meses cayó un poco esa preocupación, pero continúa siendo la más importante. Afecta, según la medición, a todos los segmentos sociodemográfico, pero es mayor (41%) entre los mayores de 61 años. La pérdida del empleo preocupa más a los jóvenes, los habitantes de las provincias y las clases más altas.
Casi la mitad (47%) de la población adulta considera que hay pocos o muy pocos empleos disponibles. En octubre de 2011 sólo el 26% pensaba así. Cuando Cristina Kirchner fue reelegida, menos de una de cada diez personas (8%) creía que en los próximos seis meses habría menos puestos de trabajo disponibles. Hoy casi uno de cada tres (31%) cree que las cosas seguirán empeorando. El 34% también cree que la situación económica estará peor dentro de seis meses. Es casi el triple del 12% que pensaba así en octubre de 2011. Los que creen que las cosas estarán mejor cayeron a la mitad: 38% en octubre de 2011 a 19% en mayo último. En los últimos dos años las expectativas económicas cayeron 23%, y también están 6,9% por debajo de las de octubre de 2007. Sin embargo, están 18,7% por encima del registro más bajo de la serie, en 2009. Ninguna de las medidas ensayadas por el Gobierno en lo que va del año ha podido cambiar el curso declinante de este indicador tan importante. En marzo hubo una mejora enorme del humor social, pero los elaboradores de la encuesta lo atribuyeron a la elección de Jorge Bergoglio como el papa Francisco. La medición de mayo agrega el resultado en la opinión pública de medidas tales como el blanqueo de capitales, la pretendida redolarización, Cedin mediante, del mercado inmobiliario y el fallido anuncio de la creación de las "empleadas domésticas presuntas" con un nuevo régimen, que luego fue enmendado. Nada detiene el aumento del pesimismo y de la desconfianza. En mayo, el único subíndice que mejoró fue el de compra, que valora las oportunidades para adquirir bienes durables. Repuntó en mayo 1,8%, después de una muy fuerte caída en abril. Cuando Cristina Kirchner fue reelegida, sólo el 17 por ciento creía que la situación económica era mala o muy mala. En mayo llegó al 45 por ciento. Es el valor más alto desde octubre de 2010. La medición se realizó entre el 16 y el 24 de mayo pasado y abarcó 1002 entrevistas a personas de 18 y más años de edad, con alcance nacional.. Del editor: qué significa. La ausencia de un plan estructural se hace evidente cuando la economía entra en una zona gris y aflora la incertidumbre |