La inestabilidad de un mercado tan global global como el petrolero se sintió ayer con fuerza en Nueva York, ciudad en la que cotiza uno de los principales crudos de referencia y que en la víspera comenzó a ser testigo de una nueva asamblea de las Naciones Unidas. El incidente del día fue el anuncio del gigante Yukos de suspender sus exportaciones a China, y el efecto fue el esperado: el barril del WTI volvió a cruzar los u$s 46.
La principal petrolera rusa privada -jaqueada por una deuda impaga de u$s 3.000 millones- decidió una reducción drástica e inmediata de sus exportaciones a China, ya que por problemas económicos sólo puede ser financiado el transporte de un tercio del crudo diario previsto, de 150.000 barriles. El anuncio tuvo una repercusión negativa en varios mercados europeos.
Déficit
Mientras crece la preocupación por los nocivos efectos de los altos precios del petróleo en la economía global, el director gerente del FMI, Rodrigo Rato, pidió ayer a Estados Unidos que reduzca su déficit comercial y presupuestario para que no perjudique el crecimiento económico mundial.
"Estados Unidos no puede mantener estos desequilibrios durante mucho tiempo sin perjudicar sus propias perspectivas y el crecimiento económico mundial", dijo Rato en Nueva York. |