Por MARIANO GORODISCH - El discurso del relato kirchnerista diría que, gracias a la instauración del cepo cambiario, cada vez se hacen más congresos internacionales en la Argentina. Juan Carlos Grassi, director de la revista Ferias & Congresos, recaba todos los años la cantidad de eventos: En el 2012 hubo un total de 2.080, que atrayeron a 438 personas cada uno, lo que totaliza 910.439 personas, marcando un incremento del 19% con respecto al año anterior.
De ese total, 213 fueron convenciones corporativas, por donde pasaron 93.294 asistentes que gastaron u$s 511 per cápita entre alojamiento en hoteles cinco estrellas, gastronomía, traslados y demás yerbas en cada uno de los 3,31 días que duran en promedio los eventos internacionales, un día más que los nacionales.
Por lo tanto, se deduce que en total las compañías desembolsaron u$s 158 millones en todo el 2012 para el armado de sus convenciones y todo hace prever que la cifra aumente a lo largo de este año.
No es para menos: la reunión anual de gerentes de todas las filiales de América latina te puedo aglutinar unas 400 personas. Si la hacés en Brasil te sale mucho más caro, debido a los altos precios en San Pablo. Así que ahora suelen optar por hacer sus convenciones en la Argentina o en Venezuela, que también tiene las mismas restricciones. La otra ventaja de hacerlo acá es que los pasajes los pagás más baratos, al estar de algún modo subsidiados al dólar oficial más el 20%, que encima luego la firma lo puede descontar por ganancias o bienes personales, revela una fuente que conoce de cerca el sector.
El budget (presupuesto) para la convención lo tenés igual, no podés eliminarlo, así que lo ideal es gastarlo en algún lugar donde todo te salga más barato. Por eso hasta las publicidades para toda la región se filman en la Argentina, así al menos gastás el cash que no podés girar y evitás que te lo coma la inflación, confiesa otro directivo.
En definitiva, es una forma que tienen las empresas de gastar el dinero en el país, porque muy pocas son las que se animan a invertir en un lugar donde luego no los dejarán sacar el dinero que, eventualmente, puedan llegar a ganar.
El otro método que utilizan las empresas para poder girar utilidades es el contado con liquidación, también conocido en la jerga como blue chip, que es la compra de bonos soberanos que cotizan en Nueva York para liquidarlos 72 horas después en Wall Street. Pero es una operación que, si bien es legal, es vigilada por el Gobierno. Así que prefieren hacerla a cuentagotas, en pequeñas transacciones, para pasar desapercibidos.
La demanda del liqui es tal que las sociedades de bolsa, encargadas de hacer este arbitraje, duplicaron la comisión que cobran a sus clientes. Conviene pedir cotización a más de un agente antes de hacer una operación, ya que por lo general te pasan distintos precios. Cuanto más stock de bonos tengan, menos es lo que te cobran, aunque juega mucho el punto de ser cliente habitual, ya que a un novato le suelen pasar más. Pero de 10 centavos que te pedían de más, ahora pasaron a 20. Lo que pararon de hacer es el contado inmediato, ya que había sociedades con tenencias propias de títulos que ofrecían hacerlo en el acto para darle mayor rotación a sus activos, pero parece que en el gobierno les llamaron la atención, porque ya lo frenaron, revelan.