Por Martín Kanenguiser - Los gobiernos de la Argentina y Brasil realizarán una reunión técnica antes de fin de mes para destrabar los agudos conflictos que mantienen en el intercambio comercial y, en particular, en torno a la nueva política automotriz común. El pacto de no agresión se alcanzó anteanoche en una reunión en la residencia de Olivos entre la presidenta Cristina Kirchner, la ministra Débora Giorgi y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, con la delegación brasileña, integrada por el ministro de Desarrollo, Fernando Pimentel, y el asesor presidencial, Marco Aurelio García. Fuentes de ambos gobiernos indicaron a LA NACION que la intención del encuentro fue "encarrilar" los conflictos que vienen desgastando el vínculo entre los principales socios del Mercosur, en un contexto de fuertes presiones empresariales brasileñas en contra del bloque. En concreto, la Presidenta aceptó que delegados técnicos de ambos gobiernos encuentren una solución a las diferencias en torno a las cuestiones más complejas, como el régimen de la política automotriz común, que vence a fines de mes. Brasil habría aceptado la imposibilidad de reemplazar la actual estrategia de comercio administrado por el libre comercio en 2014, mientras que la Argentina suavizaría su planteo de exigir más autopartes nacionales, en un contexto en el que el sector automotor es uno de los pocos que exhibe cifras positivas en la economía local. Así, el régimen actual seguiría vigente de facto hasta que no se encuentre una solución superadora, indicaron fuentes del sector. "Hay voluntad política y por eso la orden fue encarrilar la nueva política automotriz", indicó una fuente del Gobierno. Desde Brasilia, donde Pimentel regresó rápidamente para atender la situación de fuerte protesta social, agregaron que "hay intención de superar las diferencias bilaterales". En la negociación también se abordaría el reclamo de Brasil de excluir a sus empresas de las declaraciones juradas anticipadas de importación, que traban el ingreso de productos en el país. El director de la consultora Abeceb.com, Dante Sica, dijo a LA NACION que "la relación bilateral se mantiene en un equilibrio frágil por las restricciones a las importaciones, las empresas brasileñas que se van del país y el riesgo regulatorio que les impide girar utilidades". Sica consideró que, al reunirse con la Presidenta, los delegados de Dilma Rousseff buscaron "una garante luego de tantos acuerdos incumplidos a nivel técnico".. |