Por Ignacio Olivera Doll - El problema parece novedoso, al menos, en un modelo que mantiene desde
hace tiempo un ritmo de emisión de entre el 30% y el 40% anual; y en el que, por esta misma razón,
los bancos se habían acostumbrado a hacer sus negocios con grandes excesos de
liquidez. Tras dos meses consecutivos de desaceleración los depósitos en
pesos del sector privado empezaron a caer por primera vez en junio, y las
entidades se vieron nuevamente obligadas a ajustar hacia arriba las tasas de
interés que pagan a los ahorristas.
Hasta este miércoles las mesas de dinero de los principales bancos ya
ofrecían retornos del 18% anual para seducir a los grandes depositantes,
afectados por un compulsivo retiro de dinero que hizo la ANSES en los últimas
dos ruedas.
El organismo que administra el dinero de los jubilados se llevó $ 500
millones el martes pasado, y otros $ 1.200 millones al día siguiente, con
el presunto objetivo de evitar que las tasas de interés volvieran a caer y se
perdiera con eso un mecanismo que, hasta ahora, resultó efectivo para quitarle
fuerza a la demanda del "blue" (las tasas de interés, cuando
son atractivas, evitan que la gente mantenga a mano sus pesos y se deje tentar
por el dólar en el mercado informal).
En las cifras del Banco Central ya se percibe una caída de $ 1.200 millones en
los plazos fijos en pesos del sector privado durante la primera mitad de junio.
En abril y mayo pasados ya se había registrado una desaceleración pero
especialmente por la reticencia a renovarlos de los depositantes más chicos.
Ahora, el fenómeno empezó a notarse en los ahorros mayoristas, y a reflejar por
primera vez un descenso que se verá agravado aún más cuando el BCRA publique
las cifra de estos últimos tres días y muestre el retiro de $ 1.700 millones
que hizo ANSES de las entidades el martes y el miércoles pasados.
Los banqueros decidieron contener el drenaje de los pesos con un nuevo ajuste
en las tasas de interés. La Badlar privada, que surge de una encuesta que
realiza el Banco Central (BCRA), quedó el martes en el 17%, si bien los
principales bancos decían pagar en promedio un 18% anual. La suba, de unos 300
puntos básicos desde marzo pasado, es apenas el comienzo de un camino que los
propios banqueros prevén irreversible mente ascendente, y que prevé tasas de
interés mayoristas de hasta el 20% anual en las semanas previas a las
elecciones de octubre.
El movimiento de mayor presión sobre la liquidez también empezó a sentirse este
miércoles en los préstamos que los bancos se prestan entre sí, en los que las
tasas volvieron a trepar al 13,5% anual, tras haber tocado un piso de 10,5% en
los últimos días.
En el sector consideran que tanto el "blue", ahora debajo de los $ 8,
como los bienes durables, con una inflación del 22% anual, son factores que
actúan como un elemento disuasivo para los ahorristas, especialmente los
minoristas. Frente a esto, las tasas de interés -las más altas y las menos
negativas en términos reales de los últimos 16 meses- parecen ser por ahora
poco tentadoras.
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