Por: Pablo Wende - Otro duro aunque más que anunciado golpe sufrieron las reservas del Banco Central. Por la caída del oro, y en menor medida por la disminución del euro, el stock cayó ayer exactamente u$s 300 millones, hasta los u$s 38.048 millones. El dato más alarmante es que en lo que va del año la pérdida acumulada ya llega a u$s 5.242 millones.
En realidad, ya el jueves el nivel de reservas debería haber mostrado una fuerte pérdida, ya que fue la jornada más dura de los últimos tiempos para los activos financieros, en particular para el oro, que había perdido 6%. Sin embargo, por el feriado del jueves y el viernes, la pérdida recién se conoció ayer. Con el agravante de que volvió a caer el metal precioso (ayer sólo un 0,80%), mientras que el euro arrancó en baja, pero se recuperó al cierre.
La última vez que se registraron los niveles actuales de reservas fue en abril de 2007, es decir, hace más de seis años. Si bien es cierto que el motivo central de la pérdida, como resaltan desde el Central, es el pago de deuda que se viene llevando adelante desde 2010, hay otros factores que también pesan negativamente.
Según el balance del BCRA al 15 de junio, el oro suma 14.680 millones de pesos, equivalente al tipo de cambio oficial a 2.740 millones de dólares. Por lo tanto, el metal aún con la caída que había acumulado desde el último trimestre del año pasado sigue representando algo más del 7% de las reservas internacionales.
Por eso, cualquier caída en el precio se siente de manera notoria, a lo que se sumó ahora la merma del euro, la otra moneda elegida por las autoridades de la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont para invertir. De vuelta, según el balance del Central, el rubro "divisas" equivale a 12.160 millones de pesos, unos 2.270 millones de dólares.
De no haber sido por las compras cercanas a u$s 35 millones que efectuó ayer, la merma de reservas hubiera sido todavía mayor. Todo esto sucede en un mes en el que el Central consiguió ser nuevamente comprador neto de divisas en el mercado, aunque el saldo resulta exiguo considerando que se trata de la "temporada alta" de liquidación de divisas por parte de los sojeros. Las compras acumuladas en junio apenas orillan los u$s 400 millones, faltando cuatro días hábiles para el cierre del mes. Y en lo que va de 2013, las compras acumuladas apenas suman u$s 1.070 millones (hasta mediados de junio) contra u$s 6.800 millones del mismo período del año pasado, lo que muestra a las claras las dificultades del Gobierno para hacerse de divisas aún en un contexto de rígido cepo cambiario.
Para el segundo semestre, las perspectivas no son precisamente alentadoras. Para empezar, el vencimiento de deuda más importante del año cae en septiembre, con cerca de u$s 2.000 millones del Bonar VII. Pero además se siguen perdiendo muchos dólares por turismo, que es el único código aún habilitado para girar divisas al exterior sin necesidad de contar con el visto bueno de la AFIP (sólo hace falta la validación del Central). Sólo en el primer trimestre del año la pérdida neta por este rubro llegó a los u$s 2.300 millones y la tendencia no habría disminuido significativamente desde entonces, pese al recargo del 20% impuesto para cualquier compra de pasaje o paquete al exterior.
Tampoco resulta muy alentador el saldo de la balanza comercial, que viene cayendo más de un 40% en lo que va del año, especialmente por las grandes sumas involucradas en la importación de energía. Y se estima que en estos meses de invierno esas compras se multiplicarán, lo que les agregará más presión a las reservas.
La esperanza del Gobierno pasa básicamente por el blanqueo que empieza la semana próxima y se extenderá como mínimo hasta el 30 de septiembre (luego puede ser prorrogado por la presidente Cristina de Kirchner). Sin embargo, es un gran interrogante a cuánto ascenderá y si realmente será significativo como para fortalecer el nivel de reservas.
Del monto que finalmente se blanquee (que irá directamente a las reservas del Central) depende la evolución de las reservas para lo que resta del año. Para el BCRA sería un triunfo conseguir detener la caída, para lo cual también precisaría que se acelere la liquidación de dólares de la soja, ya que hasta ahora se habría vendido menos de la mitad de la cosecha.
Los cálculos más pesimistas, sin embargo, consideran que la pérdida de reservas continuará y podrían llegar a los u$s 35.000 millones a fin de año, el mismo nivel de 1999. Otros cálculos, sin embargo, consideran que con algo de "viento a favor" podrían recuperarse hasta orillar los u$s 40.000 millones, pero nuevamente dependiendo de lo que finalmente ingrese al blanqueo. |