Por Luis Cortina - SANTANDER.- Respeto a la seguridad jurídica, certidumbre para los inversores y respeto a las reglas del mercado en los negocios. Son los valores que funcionarios y empresarios españoles coincidieron ayer aquí en destacar como necesarios para mejorar las relaciones entre la Argentina y España, hoy complicadas por el caso Repsol YPF.
Al hablar en la jornada inaugural del XII Encuentro Santander-América latina, que organiza el Banco Santander en esta ciudad, a orillas del mar Cantábrico, el secretario de Estado de Economía español, Fernando Jiménez Latorre, elogió los vínculos del gobierno de Mariano Rajoy con la región, al destacar el crecimiento del comercio y las inversiones españolas. "De hecho, las exportaciones de nuestro país a América latina rondan hoy el 6,5/7 por ciento del total, luego de estar en 4,5 por ciento hace tres años", apuntó, pero enseguida destacó, aunque sin dar ejemplos concretos, "la importancia de la seguridad jurídica y el respeto a las reglas del mercado en general".
Cuando LA NACION le pidió precisiones sobre el caso argentino, Jiménez Latorre fue diplomático: "Todos conocemos dónde están las tensiones, pero esperamos que se reduzcan en beneficio de todos. Nadie puede prescindir de la seguridad jurídica y la certidumbre para las inversiones, hay que ajustarse a esos valores", concluyó.
Él no lo mencionó, pero para la gran mayoría de los asistentes estaba claro que la Argentina y Venezuela son los dos países cuyos modelos económicos no se encuadran en el contexto optimista que rige para América latina vista desde Europa.
El seminario que la principal entidad financiera española realiza desde hace doce años en su ciudad de origen, en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, está dedicado en esta edición a las pymes, como "Protagonistas del crecimiento y desarrollo de América latina". En el imponente marco del Palacio de la Magdalena (una ex residencia de verano de los reyes de España), enclavado en un peñasco que se hunde literalmente en las aún frías aguas del Cantábrico, Javier San Félix, director de Banca Comercial del Santander (área que acaba de absorber los negocios del banco en la región como parte de su estrategia global), anunció ayer un plan para impulsar el crecimiento de las pymes dentro de su cartera de negocios, facilitando a su vez "el acceso al crédito, a los servicios financieros, a las nuevas tecnologías, a la exportación y al empleo calificado".
El objetivo es pasar de un volumen de crédito anual de US$ 11.000 millones en la actualidad a 20.000 millones en 2016, y de 720.000 a 1 millón de clientes en el mismo lapso, excluyendo de esas cifras a Brasil. En la Argentina llegaría a 200.000 clientes, con un total de préstamos de US$ 1550 millones en tres años. En Chile planean llegar a 310.000 clientes, pero con una cartera crediticia de 10.200 millones de dólares.
La renovada presión del Banco Central argentino para que los 30 mayores bancos presten un mínimo del 5% de su cartera de depósitos a empresas fue en este contexto uno de los temas que la prensa argentina le preguntó al directivo. En lo que sería el tercer tramo de esta política de la administración Kirchner, en el segundo semestre de este año esas entidades deberían colocar unos $ 20.000 millones en créditos pymes. ¿Cuál sería el beneficio para los bancos, en la medida en que están siendo obligados a prestar?, fue la pregunta de una colega: "El flujo de créditos debe regirse no por regulaciones, sino por las necesidades de las empresas y la capacidad de los bancos de decidir en qué sectores prestar el dinero", fue la reacción de San Félix, que advirtió: "Mal usado, al forzar decisiones sin atenerse a las reglas del mercado, puede tener consecuencias negativas para el sistema"..

